viernes, enero 9

Aunque organices todas las advertencias imaginables que te lanza tu sentido común, algo te hace salir a la ciudad a entrenar cuando llueve, cuando sabes que los coches no van a respetar el paso de peatones y no te detienes o los esquivas dentro del atasco, cuando hay que ocultar el viento del rostro, cuando el sudor forma parte ya de tu piel, cuando te miran y miran de forma ingenua, incomprensible, anodina, y parecen preguntarse o se preguntan; y ya no estás, le has dejado atrás.

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