Hay imágenes inolvidable: Bikila, maratón de los Juegos Olímpicos de Roma, 1960, corriendo descalzo hacia la meta por las calles de Roma en la noche, sin luz artificial, solo, sin rival ya, rodeado de antorchas marcando el camino, Coliseo, Capitolio Romano, a través de la Vía Appia para finalizar en el Arco de Constantino de donde había salido Mussolini veinticinco años antes 1935 al asalto de Addis-Abeba. Aquella fue la primera maratón en ser ganada por un africano negro, reduciendo de una vez en ocho minutos la mejor marca anterior. Bikila es el más grande maratoniano de la historia, campeón mundial de maratón en 1960 y 1962, campeón olímpico en Roma con 2h 15'16'' logra el récord mundial y olímpico corriendo descalzo; en Tokio cuatro años después con 2h 12'11'' repite récord mundial y olímpico. Un mito que corría no por correr sino para sobrevivir; lo más originario del correr. En 1968 en México marcado de cerca por sus competidores, solo otro etíope, el irreverente Mamo Wolde se atreve a enseñar la espalda a Bikila, obligado a abandonar en el kilómetro 17, había corrido en secreto con una fisura en un hueso de la pierna derecha, con problemas adicionales de rigidez y de circulación. Corredor de fondo.
jueves, enero 22
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