La distancia lo impone, no fuerces y abrirás mejor el aire, despreocúpate del esfuerzo, del dolor, de la distancia y del tiempo, déjate ir, fluye en la carretera, deja que ocurra y deja tus ideas salir, tus piernas te llevarán solas, acéptalo, permanece centrado en el próximo segundo, deja que la carrera grabé su nombre, que la distancia sea natural, aunque no sea comprensible, ni rápido, ni constante, ni fácil; los demonios no te alcanzarán con tanta facilidad como antes, solo eres, no esperes más de las palabras: borracho de cansancio y euforia cruzas cada meta, desvelándote una certidumbre: antes no veías tanto, que la distancia no se puede entender hasta que no la sientes en ti como propia; y ya, como tu piel.
jueves, abril 29
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