miércoles, junio 16

La ciudad parece alejarse de cada uno abriéndose las calles como mares, la decepción te amenaza, esperas su llamada absurda, sobreponte, rebota de tu mente todas las señales de dolor y ruegos de abandono, prepara una frase y repítetelo hasta que no signifique nada y sigue repitiéndola para que te lleve lejos absorto de ti, la ciudad se lava de los ojos, causa el movimiento que sacuda tu cabeza que sacuda tus brazos que sacudan las manos al aire para espantar el fantasma amortiguado de que abandones, sacude las piernas, vacía por las piernas toda sensación ajena, negativa, derrotista, entraran en el asfalto y no volverán no recojas el miedo de nadie que haya pasado ya por esos metros, sobre el asfalto quedan los restos de cansancio, esquiva a los que van lentos y adelantas, nada podrá lastimarte, pesas menos, estás más vacío, y a menos que así lo desees sabrás que no, no, hay respuestas que no se pueden ni se deben querer entender, tras cerca de cuatro horas corriendo, sin cesar de sudar, con el sol vertical te preguntas cómo es posible sentir en todo el cuerpo tanto frío, de la nada no debería salir nada ¿qué significa ese frío? ¿para qué sirve nada sino es para mirar la verdad cara a cara? los pensamientos están camino de estar tan vacíos como llenos de ti, te estremeces cuando sientes ese frío y los ojos llenos de fuego, el calor parece escupirte el rostro y pararte los pies, pareces sereno exteriormente, no sentir el latido del corazón o sentirlo muy fuerte depende de donde estés cerebralmente mientras continuas, sientes nueva fuerza, será la falta de distancia inalcanzable, ya no dudas de que vayas a llegar, lo único que desconoces es qué te espera aún, este frío es espantoso, el maratón te puede humillar, no lo olvidas, la sangre como detenida, los miembros casi rígidos, los labios secos y ardientes, sientes nueva fuerza, es el segundo aliento, crees encontrarlo pero no tiene la evidencia del muro, nadas entre todos, vuelves a respirar, sientes como tuyas las piernas, es como si te reconciliases con tu cuerpo, nacer es un proceso permanente, la decisión es siempre más simple de lo que crees, solo tienes dos opciones, retroceder o seguir avanzando, el miedo genera la sensación de no vivir, lo importante no es ser feliz es seguir vivo, continua, está seguro de estar vivo, más seguro de lo habitual, unes tu carne a tu voluntad como jamás antes, tengo que beber, el maratón es una terapia excesiva contra la inflación del yo, te devuelve simpleza sin disminuir autoestima, hay lucha para renacer, colloquim cum suo angelo bono, no cambies ahora el ritmo aunque te sientas bien, ya no quedan alternativas ni estrategia, correr por correr, seguir por seguir, luchar por luchar, llegar por llegar, evolucionar es progresar, el trazo necesario lo es en el momento en que se hace entre dos momentos redundantes, entumecimiento y agitación, sabes que al menos no puede durar eternamente, que hay un fin, ni para la quietud lo hay, buscas tu puesto correcto dentro de la carrera, vigor en ti, estás en ello, olvídate del alcance vasto, resérvate, reconstrúyete en tu interior, la constancia es el constituyente, la unión, repasa tu cuerpo para saber qué no va bien, es importante comprender qué es lo auténtico entre tanto maraña ruidosa, no escuchas, no ves y de pronto una arremetida innecesaria puede clavarte en el siguiente metro, deja que tu mente entre en tu mente, reconoce tus propios prejuicios, cuando lo consigas, no sentirás nada, los efectos tardan en hacer su influjo, se retardan cuando los esperas, ahora debes evitar dos errores, el acelerar y el detenerte, la euforia y la entrega, no cierres los oídos, estás cambiando de piel, si aceleras te quedarás en carne viva, si frenas se te enquistará cada minuto, la sombra es un ancla que jarrea, a lo largo de la subida, tras ti, a los lados la gente vuelve a gritaros, no les oyes, les ves mover los labios y gesticular rostros y manos, es una solidaridad furtiva, sigues espada en mano, dientes apretados, no corras a la fuerza, limítate, si te excedes y miras a los demás verás en sus rostros tu equivocación, no es momento de ser duro contigo ni de caer en una blanda dejadez, si lo que hay en tu mente y el siguiente paso no son lo mismo de nada te sirve, solo para continuar, no se le puede ordenar al mar que no siga a la luna, no te compadezcas no hay remedio, todo tú tienes que confiar en ti, pierdes los peores recuerdos, se desvanecen, lo que resta es lo que merece la pena, vivir este aislamiento en este desierto no provoca preocupación, es lo que facilita seguir, ¿qué tipo de victoria al borde de la extenuación es esta? es el camino de la desvinculación de ti con lo que al fin y al cabo has perdido, la antigua articulación, son restos, irreconocibles e inservibles, materiales sobrantes de tus yo sucedidos o vencidos o remotos, apaga la llama y después apaga su llama, esta contienda no la puedes batallar con armas indebidas, es un alimento sin uso, una traslación sin término, un valor sin cambio, es propicio tener a dónde ir siempre, ve más para llenar el tiempo, el fuego del tiempo, que vas calcinando distancia, minutos a minuto, calcinas músculos, lo que haces es una lesión en sí, incendias las articulaciones, salta el brío fuera de ti, sonrisas, zancada y braceo, zancada y braceo, acortas sin querer la distancia de la mirada que acaba por los suelos, solo te brilla en los ojos el delirio por resistir, por no abandonar, las palabras se ocultan o se ahorran, no se llaman ni significan nada, no tienen, no es, su momento, no reniegas de poder correr sobre el fuego, no salgas de este bosque, date ánimo, ante cada situación importante es necesario conocer la necesidad de actuar, serenidad, estar solo, rebasa la distancia, lucha por luchar, corre por correr, juega por jugar, alcánzate y reconócete como tu mejor obra.

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