En cada zancada solo sigues y esperas que nada pase, nada, es el único anhelo, solo otra más, y otra, casi imploras, el deseo hondo tiene de esperanza que sucediese algo distinto en la próxima zancada, algo que abra una puerta de tu cerebro y te hiciese comprender algún vacío de tu vida, rellenar un recuerdo podado, recuperar un olor infantil, otra zancada, sin piedad.
miércoles, septiembre 8
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