En la playa abierta, interminable, sin obstáculos cierras los ojos para correr; es una sensación difícil de soportar, imposible de mantener, no más de diez segundos se hacen inagotables y tienes que abrirlos; vuelves a intentarlo, aguantas un poco más, segundos de nuevo, llegas más lejos en la oscuridad; correr así es tan difícil como mantener la atención en cada segundo que vives, un segundo puede cambiar la vida entera, que no vuelves a ser el mismo jamás, solo otro tú que se pierde definitivamente y sigues siendo, esos segundos existen, son segundos encrucijada, no te den opción de elección; simplemente se trata de un golpe brusco o brutal que te cambia, que te descarrila la vida a otra dirección que no eliges y que no puedes abandonar ya.
jueves, septiembre 2
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