miércoles, marzo 31

La carrera te hace consciente de todos los extravíos, de la pérdida, la carrera también te hace reencontrar el camino mientras lo recorres. Hay un paso decisivo, un momento en el que se intuye una nueva fuerza, al sentir que detentas un dominio mayor sobre ti mismo, estás más descubierto pero no más vulnerable, sorprendentemente la carrera de fondo es como un pozo, se utiliza, aprendes y no necesariamente se agota rápido, siempre redescubres algo nuevo, relaja tu ambición e incrementa tu resolución, deja atrás la confusión y continua, no luches con miedo contra tus visiones; sigue y corre más lejos, comprendes más, introspección, vas camino de encontrarte con lo mejor y lo peor, lo mejor y lo peor también de ti, prepárate para la muerte de tu falso yo y no hay recetas para ti, ni para nadie, una vez que dejas atrás la sombra de cómo soportar o reconocerte, sin más, tú, real, una vez, la distancia a recorrer es vacío y plenitud.

martes, marzo 30

Urbano anónimo, que en algún momento tuvo el convencimiento de que correr era un signo o de estupidez o de infantilismo, sin razón ni utilidad o beneficio imaginario, algo absurdo por su primitivismo e incomprensible dentro de la ciudad, algo para lo que no tenía ni tiempo ni espacio ni ganas ni fuerzas ni voluntad, que miraba a los corredores urbanos y solitarios una fracción de segundo con resentimiento y el resto del tiempo con soberbia, temeroso y reverencial del maratón que nota vibrar el deseo remoto, germinar una idea delirante, absurdo e inútil o inviable y envidiado, que un día compra un par de zapatillas sin más, que miente a quien le atiende y le informa de que corre a menudo y que quiere mejorar, así se motiva, en ese momento acaba de decidir pensar en la distancia, no sabe cómo, no importa aún, podrá llegar, incluso el primer día que corra apenas cinco minutos tenga que parar, no importa, no hay prisa, le evolución es continua, progresiva; entonces, descubre el tiempo que no tenía, cambia de opinión sobre el resto de los que corren, al poco nota mejorías generales, apetece comer mejor, respiras de otra forma y disfrutas con el esencial encanto de correr por nada, de hacer sin tasa de retorno cuantificable e inmediata, podrá no haber más carreras o podrá no competir o no tener una marca excelente, más allá de la personal, ha retornado a un paraíso personal por un camino inesperado: el yo más auténtico.

lunes, marzo 29

Todo tipo de lesiones aquejarán al corredor de fondo, sobre todo en los pies, tobillos y piernas; la mayoría no consideran lesión los problemas tenidos con las uñas, pero no habrá corredor que no haya sufrido hematomas, sangrado o tenido uñas incarnadas, un buen número incluso habrá perdido alguna. El roce con la costura del calcetín o la punta de la zapatilla es la razón más frecuente, por ello es necesario ponerte los calcetines con las costuras del revés o, cada vez más fáciles de encontrar, sin ellas, también cuando preveas un entrenamiento o carrera larga unta bien de vaselina todos los dedos después de recortar rectas y sin aristas las uñas; si no las cortas con cuidado crecerán hacia la adiposa lateral y seccionando la epidermis. Las ampollas son otra de las lesiones habituales como resultado de la fricción, la vaselina es la mejor prevención, te pueden sacar de la carrera, no lo dudes, pueden pararte en seco, si tienes una en carrera para en un puesto médico, en casa con una aguja hilvanada y desinfectada traspásala y deja el hilo dentro. Estas son las lesiones menores, los rasguños del fondo. Porque no hay detalles insignificantes en el maratón, uno solo que desprecies puede dejarte fuera de la carrera.

domingo, marzo 28

Los kilómetros como los días están bautizados de número, no tienen letras, no podemos construir nada con ellos, ni una sola palabra, nada que no sea más o menos, dividido o multiplicado, puro optimismo positivista, siempre hay un metro y un kilómetro más allá, otra zancada que avanzar y vencer, siempre hay un día al que llegar y, simplemente, apagar. Entonces cuando llega la noche sobrevuelan todos los números, como una galaxia. ¿Cuánto te falta?... cuánto... palabra mágica, dulce, perversa, dorada de ilusiones, negra, agorera, simple y real. No te pares...

Km. 19 ↑

sábado, marzo 27

Por accidente perdiste el reloj de los entrenamientos, en un primer momento la sensación es de extravío, como si te palpases y faltase ropa o estuvieses corriendo incompleto, al cabo de un par de sesiones es casi una liberación no buscar el reloj, no medir cada cierto tiempo una y otra vez, cada vuelta; se trata de aprender a correr sin tiempo, dejarte ir, seguir sin lapso y aprender a guiarte por sensaciones, no del plan previsto, las sensaciones ese día marcan tu ritmo, la distancia que te alejas de casa, el tiempo que corres, la velocidad o la cadencia... hay quienes corren con pulsómetro, una costumbre de profesionales que se extiende entre los corredores populares; no es ni malo ni bueno, simplemente es un fastidio, una molesta cinta plástica atada al tórax, sonidos ajenos a la carrera avisando si suben o bajan las pulsaciones, estás al fin más pendiente del reloj o de los latidos que te da que de cómo corres, es un aprendizaje renunciado; con tiempo y atención puedes saber tu ritmo cardiaco, cuando bajarlo, cuando alargar la zancada y la velocidad. Nos obstinamos en dejar de aprender y que los instrumentos sean necesarios, parece que quisiéramos volvernos sordos y mudos y ciegos a nosotros mismos y necesitásemos mirarnos a través de relojes, radios, pulsómetros, podómetros, aparatos de música, lo último GPS de mano… siempre miras a aquellos que corren cargados de aparatos de los que esperan el alivio del esfuerzo reducido, han renunciado de antemano a entender nada, quizás avergonzados un poco de su cuerpo van demasiado vestidos también, son quienes para no tener ninguna conciencia corren con reproductores de cd,s en una mano y con la otra bracean el aire como espantando un espectro cualquiera. Todo lo demás te sobra solo corre y siente la carrera, es suficiente.

viernes, marzo 26

Nada te puede librar de los errores, la proximidad de las carreras los acelera, exceso de entrenamiento, falta de descanso, mala alimentación, probar a salir el día de antes, hacer test demasiado fuertes, no beber suficiente, provocar una lesión, probar alguna crema innecesaria, cambiar la ropa habitual, estrenar unas zapatillas, ponerse mal un calcetín, dejarse llevar por el exceso de confianza o de buenas sensaciones de los primeros kilómetros, un masaje el día antes, olvidar la vaselina o ser tacaño en su uso, saltarse un puesto de agua... no hay atajos, lo que no hayas hecho no lo puedes hacer cuando no resta tiempo, se trata de distancias, una de las escasas claves del maratón es la cantidad de kilómetros que dejas atrás, lo más importante para llegar aunque sea a ningún lugar son los kilómetros basura; nadie se podrá sentir liberado de equivocaciones solo intenta no provocarlas más de lo necesario y aprende a descansar; solo intenta soportar esa verdad: kilómetros.

jueves, marzo 25

El kilómetro 18 es tierra de nadie, una distancia anodina, un lugar tan indeseado como las salas de espera, un tiempo que pasar que no pasa, un encuentro inevitable, un tiempo inútil casi humillante, esperas en urgencias, en consultas, en vilo, esperando la intervención, esperando a los médicos que siempre parecen avaros con las palabras, como si las administraran, como si fuese energía que se disipase y las amarraran; y esperas de esperas, pese a que no todas son iguales, las horas de las noches son infernales, y cada una hostiga una sensación distinta, hay horas de angustia, temor, ansiedad, insomnio, agotamiento, abatimiento, desaliento, tristeza, desmayo, acobardamiento, desánimo, de sueño sin descanso posible; solo al salir del hospital, justo un paso más allá te queda una soberbia sensación de alivio que te borra de la memoria lo más reciente durante al menos el tiempo indispensable para volver a reconocerte como no abandonado. Cuando sientes la oscuridad dentro de la oscuridad, profundidades, gana la consciencia, cuando brota de la oscuridad de las esperas, de las distancias, la naturaleza de cada uno de nosotros, como en las largas distancias, acabas por escucharte y reconocerte gracias al tiempo disponible, parece siempre inacabable y espeso, fuerza autoritaria esa naturaleza, permaneces solo, y después de mucha agitación excéntrica vas encontrando el centro de gravitación y no te distrae nada irrelevante, en el centro nosotros y la enfermedad, cuando la oscuridad es total y descansa omnipotente dentro de oscuridad rebrota la claridad, o cierto centelleo, se comienza de nuevo, la naturaleza nos recoloca en nuestro puesto exacto, todo depende de nosotros, de nadie más y todo está incluido en ella, dentro, ya estas vacío y sabes que a pesar de todo vas a continuar un poco más, algo más allá, mientras restes.

miércoles, marzo 24

La distancia no se puede controlar, solo necesitas no oponerte, lo que un día hace enorme 5 kilómetros e inalcanzable 21, cuando estás en el 22 lo inalcanzable son los 42 y nadie piensa en 15, están atrás; la distancia no es el enemigo, no se puede sino intentar una y otra vez, todo son distancias en los entrenamientos, solo la distancia y tú, solo hay que aprender a no oponerse, a dejarse ir dentro de ella.

martes, marzo 23

Cada carrera es una, única, distinta, nunca tendrás las mismas sensaciones, jamás llegas igual, nunca en el igual tiempo, nunca aprendes lo mismo, ni parecido, en cada una eres otro, nunca quien corre es exactamente ya el mismo, ganas destreza, expandes tu mente y generas pensamientos nuevos, construyes, hasta cuando te detienes estás mutando; tras superar el límite, del tiempo o de la distancia o de tu fuerza física o mental, eres mejor, dentro de un ciclo mínimo e infinito, no es tan racional; lo mismo, lo idéntico, lo exacto, lo uno o lo semejante tiene que ver más con jamás que con permanecer, llegados aquí las palabras se colapsan u obturan, conviene no forzarlas, hay cosas que escapan a la razón, siempre.

lunes, marzo 22

Te hablas a solas, dentro del frío, bajo la lluvia, con calor, cuando vas ligero o pesado o lento o aterido, a veces se embarran las piernas, las ideas, en el asfalto, también con el estómago, cuando la sensación de que se cierra justo a antes de hacerte vomitar, cuando te duele un músculo o un tendón o todo, también, el flato, la espalda, te tuerces el tobillo; las palabras te salen de una cueva, que no están sueltas ni libres, con una sonrisa que solo significa hacia adentro de ti, son minutos únicos, ya verás, ya ves; y a veces pareces levitar por las aceras y las calles.

Km. 18 ↑

domingo, marzo 21

Al ver los rostros de los corredores de fondo no hay manera de saber en qué piensan, van tan lejos, tan dentro, solo se puede saber si van bien además o si sufren demás; el corredor de fondo aprende a ser sincero, siempre hay fanfarrones, cacareadores o incontinentes pero el auténtico fondista sabe ser sincero, no se engaña, no se oculta, no, no puede o no sabe engañarse, ha alcanzado ciertas evidencias consigo mismo, sin retorno; has aprendido al pasar del kilometro quince o veinte o treinta o del cuarenta libre y solo. No todos lo pueden soportar, ni libres ni solos, por eso tantos no llegan nunca ni llegarán.

sábado, marzo 20

El maratón es una metáfora colectiva e individual, tiene que ver con algo mítico, con el inconsciente colectivo, con la supervivencia; como experiencia individual es intransferible. Cualquier persona inteligente puede decirte que correr es un signo de infantilismo, no importa si es cierto o no, es tu experiencia, es tu aprendizaje, tu sí entiendes el significado y sabes que cuando llega el dolor, cualquier dolor, en carrera has de no concentrarte en él, hay carreras más emotivas, hay corredores que lloran corriendo o a la llegada o al tener que abandonar; hay sensaciones únicas cuando te miran en la calle, desde las aceras, o cuando te aplauden y anima quienes no volverás a encontrar, también te insultan cuando pasan los coches a tu lado lejos de cualquier sitio, es única esa sensación, es único ese momento, tanto abatimiento por la monotonía y cada experiencia de una carrera es irrepetible, solo tienes que estar atento, solo dispuesto a entender.

viernes, marzo 19

Cuando falta el oxigeno tienes que reducir el ritmo o la zancada y dejarte caer a la lentitud, tu voluntad te ha llevado rápido, espera la recuperación, no hay una señal, no hay una advertencia, son síntomas, nadie te va a sacar una bandera de aviso, son los tendones, los músculos, los huesos, la tensión en cada punto, eres un mundo y no se puede comprender de una vez, nada, ignoramos tanto de nosotros, de nuestro cuerpo, puede ser temor o incapacidad; si te sublevas y le declaras como enemigo será mucho peor, aparecerá la angustia, tal vez no el dolor, el agotamiento fatal que te hará parar contra ti, contra tu sobrevalorada voluntad, es voluntad pura, no siente; y como el excesivo sufrimiento provoca insensibilidad a la vida misma.

jueves, marzo 18

Un sistema biológico como reunión de una serie de estructuras sólidas, supuestamente rígidas, compuesta por un número variable de segmentos, de los cuales se conocen algunos parámetros de partida como la masa y la localización de su centro de gravedad; así tenemos como punto de partida un sistema coordinado, que realizará movimientos que tienen como objetivo final el máximo rendimiento, por lo que será posible describir, primero, y explicar , después, las causas y factores determinantes de su eficacia, partiendo del oportuno registro de las posiciones especiales que adoptan los puntos que determinan los segmentos del sistema. Si la posición de los segmentos en el espacio se considera un vector posición determinado por dos puntos conocidos, el ángulo de los segmentos contiguos puede determinarse por su producto escalar; y usando la función spline espacio-tiempo es posible obtener las velocidades y aceleraciones de cada uno de los puntos, así como del desplazamiento de ángulos, determinando su primera y segunda derivada, lo que permitirá cuantificar la descripción del gesto. La nada.

miércoles, marzo 17

En carrera los que aprenden, no todos lo logran, acaban por comprender que la voluntad está sobrevalorada, se cree que si no la tienes - en cantidad - no habrá forma de que nada te impulse más allá de tus límites físicos y psíquicos, más allá de la hora y media de carrera, de más de quince kilómetros; acaso sea cierto al comienzo, lo que te hace seguir y perseguir, cuando tu cuerpo o tu mente o ambos se desvían y brota de ti la palabra abandono o ¿para qué? Hay que domesticarse, al principio la barrera es física, hay quien pretende recuperar el cuerpo de hace una década, y además con impaciencia; luego, una vez superadas las primeras limitaciones, el enemigo es el exceso de voluntad, hay que amansarla, voluntad que no siente y que no respeta los nuevo límites de la prudencia ni de la euforia.

martes, marzo 16

Primero hay que recuperar el cuerpo con la ayuda de la voluntad, hay quién pierde la forma física durante una o dos décadas y pretende recuperarla en una o dos semanas, hay que sostener el cuerpo con la tenacidad; luego hay que dejar languidecer la voluntad para recuperarse uno mismo, el original, recobrarnos más vivos y reconocibles, a pesar de tanto; y permanece atento o concentrado, lo presentirás solo segundos: tu inteligencia titilante en la carrera, en cualquier kilómetro, pero solo cuando lo merezcas, nadie te lo da, solo lo encuentras. Llegados ahí no te desbordes, no te creas mejor ni que lo alcanzado tiene valor, no uses tu mente con fines de engrandecimiento o de jactancia o de estupidez o de satisfacción, lo que puedes alcanzar es como un viento racheado o una tormenta de verano, no puede durarte tanto como esperas o deseas, acabarás bloqueado, anudado, asediado y amordazado, asfixiado, cegado como una cañería de desagüe repleta de desperdicios, la mente fracasará, seguro, no volverá el relámpago para ir o correr tan lejos. Hay una parte original en ti, compréndela, respétala, la voluntad tiende a reproducirse sobre sí y solo utilízala, gira y recupera el sentido, destello y calma en los kilómetros y en todo lo tuyo que sepas atender.

lunes, marzo 15

Correr está alojado en el inconsciente colectivo, es también información de supervivencia, un rasgo de nuestro primitivismo, que nos emparienta aún con lo que ya no somos, que mantiene un hilo intacto con milenios de especie, un rasgo cada vez más ahogado por siglos de técnica y civilización; al mismo tiempo nos identifica y nos extraña, somos y no, lo que sólo se percibe de lejos a partir de varios miles de kilómetros de entrenamiento; algo menos extraño, menos enajenante que la autodestrucción como especie.

Km. 17 ↑

domingo, marzo 14

Tras tres días entre la estupefacción, por encima de la conmoción, va brotando la ira, una ira abonada por la miserabilidad de unos gobernantes que han manipulado, o al menos han hecho enormes esfuerzos, la realidad; coges las zapatillas y a la calle, tres días sin correr, atenazado, comenzaba de nuevo a llover; no, no fuiste en dirección casual ni los semáforos ni los coches ni los atascos te desviaron, calle abajo hasta la manifestación en Génova, para ser otro ilegal, otro manipulado, la libertad de pensamiento no es ilegal, aunque les gustaría a muchos, a tantos, ser uno más, otro más reclamando la verdad a quienes mienten con tanto método (aunque torpe y necio) para ganar o mendigar unos votos, insultando a la inteligencia colectiva de un pueblo y sosteniendo en alto y juntas la mentira y su miedo en el mismo astil; la mentira: que oculta la responsabilidad de las muertes por pura megalomanía; el miedo: a la verdad de ser descubiertos y perder el poder que con codicia intentan preservar; y no deja de ser paradójico: pedir la verdad a los que mienten, la realidad a quienes la empuñan, como en una patología acaban por creer sus propias mentiras ahogados de víctimismo. No tardó en salir el aspirante succionado y arrastrado por la realidad y desenmascarado por los lúcidos, para decir que erais ilegales, cómplices, antidemocráticos, víctimas de la manipulación o de interés ocultos, para insultar mientras erais la garganta de muchos miles más que o estaban allí, reclamando solo la verdad, solo la verdad; auténtico ejercicio antidemocrático pedir la verdad visto por aquellos que han profesionalizado la manipulación y el relativismo de la vida, de la educación, de la sanidad, del trabajo... Hubo quién te miró unos segundos con perplejidad, lo sentiste a la espalda, ir con pantalones cortos, sudando; intentaste cruzar el cordón de seguridad y parado por tres policías a la vez: no puede pasar por motivos de seguridad, te dijo uno sin mirarte de frente, ¿por la seguridad de quién?; y no hubo contestación.
Dentro de los otros, de todos, de la calle, dentro de Madrid te oíste gritar mentirosos, queremos la verdad sentiste escalofríos y como el sudor se estaba quedando frío en la espalda, entre tanto buscaste despacio las calles cercanas para seguir corriendo. El día anterior un par de millones de personas había tomada toda la Castellana y Madrid y todo el país, ya había cierta apatía en el tráfico, poco o menos ruidoso, más lento, la gente que andaba se encaminaba deprisa hacia la calle de donde venías; el rumor, el grito, los silbidos alcanzaban a centenares de metros mezclados con las sirenas de la policía y el sonido del helicóptero que sobrevolaba la zona.
Al correr se escuchan retazos de conversaciones que cruzas o rebasas, durante apenas segundos, como una fotografía de palabras; ayer se hablaba en otro tono, o lo parecía, surgían impregnadas de cierta profundidad, palabras como pueblo, derechos, increíble, estupidez, horror, hijos… poco habituales, algunos tonos con reproches agrios; Castellana abajo en las fuentes aun quedaban pancartas, en Cibeles muchas, también en Neptuno, un dolor punzaba fuerte la rodilla derecha, no ibas a parar ni volverte ahora; a veces, sales con dinero por si te lesionas lejos de casa y poder regresar de alguna forma, la meta ayer no era tenía meta ni ningún final; se divisó pronto el armazón de la estación, Atocha siempre ha sido una zona con algo de irreal, una zona como perdida o rezagada o durmiente en el tiempo, bares que no han cambiado en cuarenta años, personajes extraños o estrambóticos, todo contribuye a la sensación de no ser ningún lugar, una suerte de sumidero de todo tipo de personas y cosas inconexas.
Pronto encontraste las velas en el suelo, el silencio, una nueva parada, unos minutos, nadie levanta mucho la voz, ni nadie toca el claxon para nada, ni tan siquiera al parar cuando el semáforo cambia a rojo ni los coches ni la motocicletas ni los autobuses invaden el paso de peatones que lleva a una de las zonas con velas. Las obras de remodelación de la estación dan un aire más lóbrego a la atmósfera aciaga que se reafirma sobre todos, como si el aire pesará más, fuera más difícil respirar o solo fuese el peso del miedo o la tristeza o el dolor o todo junto y a la vez con más pesos de silencio, la gente anda o pasa o sobrecogida o encogida dentro de su cuerpo, más velas, más carteles, una oración, nadie mira a nadie; es tiempo de regresar, cruzas y pasas al lado de un puesto que vende camisetas y gritan con un megáfono “no pases de largo”, a ti y a todos, como escupiendo culpabilidad, vomitando a cada uno una responsabilidad inverosímil por no comprar una camiseta por el asesinato de personas. Es nauseabundo. Pronto aparecerá el mercado y su mano invisible sin escrúpulos para hacer dinero de la tragedia, la prensa hace biografías patéticas de los muertos, lo peor es que les preguntan a los vivos, ya hay cuentas bancarias de apoyo que no son reales, no hay reparos en utilizar el dolor para vender un periódico más, para ganar un minuto de audiencia, un voto más… vuelta Castellana arriba, no sientes cansancio, sientes el peso, un peso inhabitual pero familiar, semejante a otras muertes; y recobras las sensaciones de hospital, de las salas de espera y su olor, de las miradas que no se cruzan, del miedo en las UVI, la bolsa negra con pertenencias, los velatorios ciegos, las manos que te dan que no agarras y que no dicen nada, las frases que pierden el significado de nada, el corto consuelo en nada, el dolor de todo, una misa más y unas manos más y unas voces más y nada es nada, flores, los pasos en el cementerio, la tumba… un dolor en el tobillo te sacó de ahí, una torcedura rápida y poco importante, no paras, adelante, el progresivo agotamiento ralentiza la zancada, correr en la ciudad es complicado, demasiados obstáculos, el cemento de las aceras es la peor superficie para correr, te devuelve cada pisada, no absorbe el impacto y te rebota todo en ti, sufren más tobillos y plantas, se corre mejor en el asfalto, está pensado para los coches, las aceras no está claro para quien son, poco a poco van dejando de ser para los peatones, no, no está claro, no, no hay nada claro, las sombras, la aberración, la alarma, el odio… ganan terreno, tanto y tan rápido.

Km. 16 ↑

sábado, marzo 13

… somos personas normales, que incluso odiamos coger el tren para ir a trabajar porque tenemos trabajos de mierda… es que su padre viene a esta estación todos los días a las 7,45 y no se le va la pena… se han llevado los cuerpos pero ellos siguen aquí. No voy a volver hasta que se vayan, están por todas partes… las muertes que causa el terrorismo tienen unas connotaciones políticas y sociales que hacen más difícil la recuperación de estas personas. Les duele la utilización política que se hace de su tragedia personal... lo hemos trasladado al Pabellón 6… He venido esta mañana para echar una mano en lo que pueda… cuando ya todo parecía perdido, alguien llamó desde el hospital y les dijo que su hijo estaba herido… corre el rumor de que en Internet hay algunas páginas desde las que ya se incita a ir a por ellos si es verdad que Al Qaeda está detrás del atentado... estamos viviendo un movimiento global de terror totalmente injustificado… hay dos tipos de personas: las que se deshacen de dolor por dentro y las que se desviven por ellas… hoy estamos tristes, aunque todavía no hemos tenido tiempo para reaccionar… tanto desazón, tanta angustia concentrada en unos pocos metros parece ficción. Y es real… una joven se ha desmayado. La mayoría no pueden hablar y los periodistas no se atreven a preguntar… un policía nacional ha matado a tiros al propietario de un comercio de Pamplona al parecer porque se negó a colocar en su establecimiento un crespón negro… ayer, no se oía tronar a los cláxones de los coches sumidos en los atascos. La gente tenía menos prisa… 11.400.000 personas según la policía, 11.642.000 según el Gobierno, salieron a las calles de las principales ciudades españolas… entre las víctimas hay personas colombianas, rumanas, polacas, peruanas, argentinas y de tantos lugares; muchos ni siquiera tienen papeles y no se han atrevido a acudir a ningún servicio oficial hasta avanzado el día de hoy… conversaciones repetidas con los mismos interrogantes… lo peor de todo era escuchar como sonaban los móviles junto a los muertos... ¿Quién ha sido, quién ha sido? Mentirosos, mentirosos...

viernes, marzo 12

La nada puede hacer tan densa la realidad, que no parece tal, hoy para andar hay que hacer más esfuerzo, mayor para hablar, enorme para sonreír, la nada hace espeso el aire que cuesta traspasarlo, como si quisiesemos salir de ella, como si nos atrapase en la bolsa amniótica de una pesadilla colectiva. Nada, solo, la nada. The rest is silence.

jueves, marzo 11

En memoria de los asesinados en Madrid el 11 de marzo


Hay carreras que no llevan a ninguna parte, hay otras que sin ir a ninguna parte suman la ignominia de dejar miles de muertos como víctimas inocentes y aleatorias; carreras hacia patrias, sangres, tierras, paraísos artificiales, dioses; carreras de odio, resentimiento, ceguera y bilis y... Lo terrible es la consciencia de la nula capacidad de aprendizaje que tenemos como especie; la pulsión instintiva a la autodestrucción colectiva sobrevuela toda la Historia y se integra en la información genética patológicamente, la imposible negación, la implacable certeza, de que no ha habido un solo día en la historia de la humanidad, miserable historia, en miles y miles de años, no ha habido ni un solo día sin asesinato. Y no, no son monstruos, son seres, al menos no iguales, pero sí semejantes. Deseas, más que esperas, que haya un castigo infinito para los asesinos; y paz perpetua para sus víctimas... hoy no hay donde ir.

And Death Shall Have No Dominion. © Dylan Thomas

And death shall have no dominion.
Dead men naked they shall be one
With the man in the wind and the west moon;
When their bones are picked clean and the clean bones gone,
They shall have stars at elbow and foot;
Though they go mad they shall be sane,
Though they sink through the sea they shall rise again;
Though lovers be lost love shall not;
And death shall have no dominion.

And death shall have no dominion.
Under the windings of the sea
They lying long shall not die windily;
Twisting on racks when sinews give way,
Strapped to a wheel, yet they shall not break;
Faith in their hands shall snap in two,
And the unicorn evils run them through;
Split all ends up they shan't crack;
And death shall have no dominion.

And death shall have no dominion.
No more may gulls cry at their ears
Or waves break loud on the seashores;
Where blew a flower may a flower no more
Lift its head to the blows of the rain;
Though they be mad and dead as nails,
Heads of the characters hammer through daisies;
Break in the sun till the sun breaks down,
And death shall have no dominion.

miércoles, marzo 10

Con los kilómetros corridos vas perdiendo pieles de ti mismo, de falsos ti mismos, de antiguos tú, que van siendo sustituidos por nuevas mutaciones, cada aprendizaje en la carrera desprende una antigua piel, cada nueva experiencia indispensable abre un nuevo camino y rasga una envoltura ya extraña, un naciente tú va apuntando lentamente, casi imperceptible, imparable, se trata de una inmersión dentro de la experiencia del fondo, solo hay que estar predispuesto a aprender de la tensión entre esfuerzo y agotamiento, entre descanso y actividad, entre todo y nada, no se trata de la vida sino de autobiografía; hay un duelo eterno, es también el duelo que nunca existie, el oponente demediado, la carrera perpetua: el duelo con tu sombra: tu oscuridad, tu personalidad en negativo, lo doloroso, lo extrañado, lo penoso, lo lamentable, que te sigue y persigue y resiste y que siempre está: en paralelo, un poco delante un poco atrás de ti, siempre; es lo oculto de cada uno, pegado a cada uno, tan parte de ti como su contrario; la luz y lo oscuro, la conciencia y lo subconsciente, lo funesto, el adversario, nuestro opositor, el leviatán que albergamos es nuestra sombra, que nos persigue los talones como un perro; y así no se trata de que solo te superes a ti mismo, asimila la sombra para sobrepasarla, para que te sucedas constantemente a ti mismo.

Km. 15 ↑

martes, marzo 9

No esperas que las cosas se fuercen, pero lo haces, las fuerzas; no puedes permitirte, ni sabes, no preocuparte y sientes ese temor; no puedes, ni sabes, admitirte dejarte llevar sin más; todo debería pasar porque tiene que pasar, es difícil de aceptar, que ocurriese como una ley natural: lo que es; lo más indiscutible... espera que ocurra sin más, no luches, intenta liberar tu mente, no oponerte a lo inevitable, quiere permanecer centrado para aceptar que ocurra, pero sin ti, sin arrastrarte, cualquier cosa que quieras hacer será casi inútil pero sin ti, solo resta voluntad, todo llega, que todo se vaya sin ti, que sobrevenga sin ti, que llegar e ir no signifique nadie, aunque no sea fácil ni esperada ni deseada la fronteriza exhalación, el último latido de quien miras, el último gesto, en un sueño desconocido para ti, todavía, la última mirada, el último instante de tu madre; y tu allí, mirando sin mirar la marca de la dirección del destino: todopoderoso vacío.

lunes, marzo 8

Hay cierto placer en la quietud, aunque resulte difícil de comprender se puede percibir corriendo, ocurre cuando estás abierto a ver y oír y sentir más, si permites que entre en ti la notarás, es el único camino hasta el final que no hay. Estás quieto corriendo y un planeta está bajo ti ¿Y eres tú el que corre sobre el mundo o tú eres el mundo sobre el que corres?

domingo, marzo 7

Cuando corres y piensas en ti se alcanzan, a veces, certezas, improbables unas, desalentadoras otras, a veces cuando pensamos en nuestra vida parece que fuese la lectura de una noticia lejana, ajena, compadecible incluso; turbador sin duda, cada vez, siempre, más lejos hacia ningún fin, hacia ninguna parte: autoconsciencia.

sábado, marzo 6

El exceso de ambición te romperá; hará que te lesiones antes, que llegues más tarde, que seas más lento, que el tiempo dure más, que un kilómetro te suponga más que un kilómetro; aprende a ser paciente en carrera, a conocer el límite de cada entrenamiento, de cada distancia, de cada zancada, el límite de tus piernas, de un kilómetro, de un minuto, el máximo de una hora; por que cada uno solo es para ti, son intransferibles, lo que aprendas te pertenece y muy poco es exportable, ni las sensaciones, ni las incertidumbres y mucho menos el resto; nadie es capaz de aprender de los errores de los demás, todo el mundo aprende solo de los propios errores, qué inexorabilidad.

viernes, marzo 5

Un corredor de fondo conoce el silencio. Conoces también un silencio insoportable, el de la respiración de un enfermo terminal, todo parece concentrarse en que el silencio exista y la respiración es así estridentemente silenciosa. El tiempo no pasa, se agusana en las habitaciones, deja casi de existir, solo ciertas rutinas lo desvelan, apenas la luz en las ventanas, aunque cuando llevas días acaba por no significar más que día o noche, nada más, ni mañana ni tarde, solo luz y oscuridad, la paciencia se modela con la forma del cuerpo sobre el colchón, y la respiración del silencio que no despierta nunca sigue atronando el tiempo, descornando vida, la cuenta atrás se hace más sonora, no hay símbolos es pura muerte despojando vida inexorablemente, segundo a segundo, rasgo a rasgo, hasta dejar solo rastros reconocibles de lo que fue quien acaba, de su vida entera; y si no está allí ya ¿qué es el tiempo?

jueves, marzo 4

A lo largo de miles de años los corredores de largas distancias han experimentado más o menos idénticas sensaciones al ir dejando los kilómetros tras suyo.

miércoles, marzo 3

Cuando corres, apenas miras delante, no hay mucho o quizás sí: lo mismo: la próxima zancada, una distancia corta interminable; el ardor unas zancadas más lejos de la que das, abre el aire para pasar; hay días que las piernas parecen independizadas de la voluntad, como si todo el resto de miembros conspirase en su contra: entonces brota o existe una inteligencia o instinto natural; es instinto y es silencio… van juntos, tanto que casi no cuentan que el uno no existe sin el otro, instinto que resbala por el cuerpo y lo impulsa a comerse metros, minutos, distancia, atravesado… silencio, que resbala por el cuerpo pero desde adentro, tocando fibra y cada gota de sangre, que golpea a compás de zancadas convirtiéndose en respiro y suspiro… ambos golpean el mismo camino, que toma el mando durante los momentos de mayor y sostenido esfuerzo, como ingresar en un no hacer, invadir a un no actuar, no detenerse, como la forma más eficiente de seguir corriendo, te sientes impulsado, por una fuerza a la vez propia y ajena, conocida y extraña, real o imaginada, tomada conciencia de ella, se trata de una experiencia repentina e insólita: si piensas en ella la pierdes, en cuanto tienes conciencia de ella se volatiliza, si la persigues no la encuentras, si intentas provocarla no aparece; el esfuerzo lleva a una frágil suspensión de la voluntad y el cuerpo entonces toma la iniciativa, el mando, el flujo te lleva, domina el instinto, pero no somos sino instinto desvanecido; y la intentas grabar, reproducir, retener y a secas no está y no es más.

Km. 14 ↑

martes, marzo 2

La distancia de 42 kilómetros y 195 metros no es la distancia entre la ciudad de Maratón y Atenas; ni tan siquiera la que se supone que corrió Filipides sino la distancia en millas entre la salida en el Palacio real de Windsor y la meta en el estadio de White City del maratón los Juegos Olímpicos de Londres de 1908. La distancia oficial hasta entonces, o al menos la intención de esa Olimpiada, era de 38 kilómetros. El entonces Príncipe de Gales, Jorge V, decidió que la salida debía hacerse desde el Castillo de Windsor, parece que el tiempo era desapacible y amenazaba lluvia en cualquier momento por lo que se prefirió evitar que la reina corriese el riesgo de mojarse. Así la distancia entre el Castillo de Windsor y la meta del estadio de White City fue medida con exactitud en 26 millas y 385 yardas, conversión exacta de la distancia actual, oficial desde los Juegos de 1924 en Paris. El poder simbólico de la distancia más extendido es, sin duda mayor, entre Maratón y Atenas que entre Windsor y White City; y no importa, Filipides tampoco es muy probable que existiese ni que corriese un solo maratón antes de sobrevivir en el imaginario mundial.

lunes, marzo 1

Te paras deprisa, vivir deprisa es una forma de vivir, hoy, ahora, ya, es una forma de habitar, también, y no hay tiempo: solo tiempos, parciales, que cumplir, ni saborear ni oler, habitamos la prisa, la mejor explicación, una de tantas, ha pasado de una excusa a ser una razón convincente, no hay sino prisa, prisa para lo innecesario, para los seres anodinos que absorben, que vampirizan nuestra calma; prisa para la prisa.