viernes, abril 30

Vas volcado en la larga distancia, te vuelves hacia adentro y dentro, resulta de ayuda, es un aislamiento no relacionado con la soledad común, está lleno para ti, tiene sentido, para estar invisible debes sentirte parte, esperas, para llenarte has de vaciarte, para renacer algo debe perecer, para alcanzar debes esperar, para tener entonces renunciar, para encontrarse hay que haber estado perdido, para comprender más es necesario haber estado cegado, esperas, la simplicidad es deslumbrante y dura, ver lo más sencillo significa claridad, un camino para llegar al mismo lugar después de descorrer tanto alrededor, en un círculo desmesurado: espera, sigue, en cada cosa, es la paradoja de sentirse vivo.

jueves, abril 29

La distancia lo impone, no fuerces y abrirás mejor el aire, despreocúpate del esfuerzo, del dolor, de la distancia y del tiempo, déjate ir, fluye en la carretera, deja que ocurra y deja tus ideas salir, tus piernas te llevarán solas, acéptalo, permanece centrado en el próximo segundo, deja que la carrera grabé su nombre, que la distancia sea natural, aunque no sea comprensible, ni rápido, ni constante, ni fácil; los demonios no te alcanzarán con tanta facilidad como antes, solo eres, no esperes más de las palabras: borracho de cansancio y euforia cruzas cada meta, desvelándote una certidumbre: antes no veías tanto, que la distancia no se puede entender hasta que no la sientes en ti como propia; y ya, como tu piel.

miércoles, abril 28

Sin cálculos, deja atrás la distancia, encuentra tu sitio en la carrera, comprende y acepta, recupera la simplicidad si puedes, deja que ella te conduzca siempre al siguiente metro, no mires al suelo no te lleva, el reloj tampoco te empuja solo te enloda, desenmaráñate de las certezas, contempla la carrera desde fuera mientras no te detengas, concéntrate en ti, percibe la extenuación o la ligereza como (una) la misma experiencia, te será simple cualquier dirección, cuando estés vacío serás inagotable aun, cuando empieces estarás llegando, cuando no fuerces seguirás, fluye sobre el asfalto, simplicidad al horizonte, recuperando la experiencia primigenia: alcanza porqué correr largas distancias no solo tiene un sentido subjetivo.

martes, abril 27

Cuando te enfrentas, retando, a la distancia, puede ser (será) una equivocación, antes de nada: tienes que foguearte en la preparación, moldear tus músculos, acerarte en el sufrimiento y no frenar hasta abrir hueco en el escarmiento del fondo; y nadie te prepara para el aprendizaje, es una iniciación en la que eres el que aprende y quien enseña al mismo tiempo, si lo olvidas o si lo ignoras, el maratón te humillará, no lo dudes; y si lo rechazas, existe el riesgo, seguro, de que te devuelva con más fuerza lo que pretendes negar; la soberbia o la arrogancia te impedirán llegar, las más de las veces sin entender nada; o el sufrimiento será mayor de lo necesario, vislumbrarás lo que no tiene nada que ver con la velocidad, solo se digno, de ti, de todas las distancias, de cada minuto, no hay más, no es poco.

lunes, abril 26

A estas alturas corres en el filo del esfuerzo, puedes caer en la euforia o en la frustración; no te excedas en ningún entrenamiento, no vayas a más de lo previsto ni aunque te encuentres pleno de seguridad quizás tus energías no se correspondan a ella; si percibes que no quieres salir a entrenar, descansa, existe el riesgo de quemarte, cuando te acercas a esta situación tienes sensaciones de pereza, que no es tal, es necesidad de descanso, permítetelo, no te castigues saliendo ahí fuera, viajas sobre las aristas del fondo, sabes que no solo es correr, una buena preparación significa saber interrumpir también, gravitas con la imaginación lo que no haces, no hay atajos ni tampoco grandes demoras, date treguas, la meta no se aleja y al saber estabilizar la compulsión de la voluntad que te recrimina por lo bajo también te acerca, sé paciente de ti mismo.

Nota postmaratón: sí, mi personaje me ganó y por bastante, además, terminar, terminé, con mucho calor, con la piel quemada, en 4horas 28 minutos, apenas si le aguanté los primeros 10 kilómetros, me pareció verle no muy lejos en el 12, en el 15 apenas si le divisaba, luego imposible, creí adivinarle en alguna de las fotografías con un tiempo por debajo de 3h. 50´

domingo, abril 25

Vuelta a Madrid nunca creíste que los mensajes en las botellas existiesen ni de náufragos ni de ningún tipo de anacoretas pero te equivocaste nunca imaginaste que pudieses encontrarlo ni tan siquiera como idea en una imaginación acaso lo más parecido a un mensaje en una botella fue la mirada contaminada de inconsolable tristeza brevemente en la entrada de la escalera del metro un escaso segundo al encontrarte en la línea de la mirada de una mujer que se acariciaba o frotaba inquieta con la palma de la mano la nuca o la mano amedrentada o escarmentada de un mendigo en la acera a la puerta de una oficina bancaria o la esponja de mugre y jabón que una gitana dispara junto a los semáforos sobre los parabrisas o la infinita ausencia de una azafata en el avión mientras maniobra autista mostrando el salvavidas o señalando al cosmos el lugar de las salidas de emergencia ha sido más común encontrar lo contrario el vacío la ilógica brillos de sinrazón gritos densos próximas lejanías astronómicas en cada esquina y distancia al correr no se deja de ver

sábado, abril 24

Ni una palabra ni un metro, no hay consuelo. Nada.


Km. 24 ↑

viernes, abril 23

La inmensidad del cielo y del mar, de tanto que parece poco todo, de tanto que todo se hace nada y de pronto ya no se corre ni vive entre los demás, se corre dentro de uno mismo; y de pronto la vida... o tanta muerte... se planta en nuestra vida detrás de un cuerpo, y el después será una imagen, una pesadilla, un acto solidario, una reflexión, un debate, un respiro, un olvido forzado, un alto en el camino, una zozobra, un ser anónimo o finalmente sin nombre sin el recuerdo; las zancadas de la carrera serán muy parecidas pero tú ya no eres el mismo.

jueves, abril 22

No te atreves a salir a correr a la playa, crees que cada nuevo bulto en la distancia te haría imaginar demás, cuesta volver a recorrer la arena sin repetirte la imagen, sin sentir la alarma de encontrar... la misma alarma como cuando suena el teléfono con alguien enfermo, esa llamada que te vuelca la vida, el orden de las cosas, cuando escuchas la frase que parece imposible, el antes y después que nunca quieres alcanzar, descuelgas el teléfono desprotegido y notas el miedo de quien te habla, su padre está grave, ¿qué significa grave? desaparecen, dejan el teléfono sobre algún sitio, se les escucha hablar ea lo lejos, vuelven y repiten lo mismo y tú repites la misma pregunta, una, otra, otra vez, se está muriendo, y tienes que llamar y decirlo tu y ser esa llamada horrenda tú, y repetirla y parecer o desear que no sea cierto, que puedas despertar y sentir alivio, un alivio que no vas a recuperar, un cansancio incalculable, un miedo sofocante a cada llamada que no vas a perder nunca más, un frío añadido a la piel: el abrazo bruto de la muerte.

miércoles, abril 21

Regresas a la playa... no sabes porqué vuelves ni porqué corres, algo te empuja de vuelta y te dejas ir, como si al menos fueses uno en un velatorio, como si el cuerpo fuese a estar menos abandonado, pero te conviertes en un curioso más sin quererlo, un policía fotografía el cuerpo desde distintas posiciones, le tapan luego con una manta térmica, llega una furgoneta del tanatorio, cinco mil muertes en el Estrecho de emigrantes en esa línea de costa, todas se van bajo el mismo rostro oculto, vuelves andando sin pensamientos algunos con el cuerpo lastrado de una imagen.

martes, abril 20

Aceleras hacia al pueblo, buscando un teléfono, quince o veinte minutos con la imagen del resto del tiempo, nadie a la vista, mejor no entrar y continuar, más adelante, apenas un kilómetro hay un puesto de la Guardia Civil, se ve desde la playa la bandera izada, cuando llegas allí casi extenuado te sale al encuentro un perro con la prisa del miedo o la advertencia, que te clava en el sitio, hasta ahí, esperas inmóvil, mientras abres la boca más para buscar un aire escaso, que no te recupera, aparece alguien, lo explicas rápido y a partir de ese momento todo es parsimonia, todo tarda, diez veces cuentas lo mismo, todo puede esperar, hay un procedimiento, parece una rutina, lo cierto, te lo confirman, es una rutina, cinco más en las últimas horas, si no se ahogan se mueren de hipotermia o de miedo o porque naufragan o por que los miserables que les llevan les hacen saltar a punta de amenaza doscientos metros de la playa, sepan o no nadar, no preguntan, llevan lo puesto y algo de comida para enfrentarse al océano, a los mafiosos y al muro del Mediterráneo; y gracias, y adiós, y olvídalo, y puedes irte, y márchate.

lunes, abril 19

Correr por la playa, no es fácil, correr descalzo es un error, viajas con las zapatillas y lo básico para no dejar de salir a correr, como todos los fondistas, marea baja, la playa plana, entre Punta de Gracia y la desembocadura del río Barbate, ocho kilómetros de distancia entre uno y otro extremo de lo que la vista llega a alcanzar de arena y océano, sin un coche, sin un semáforo y casi sin perros, esquivando las olas que se acercan a los pies laminándose sobre la arena, temprano, el sol a la espalda, una luz distinta siempre y ese día la claridad del día permite ver el perfil de la costa africana, corriendo de mañana cuando pocos se han despertado, pocos pescan en la orilla y casi nadie pasea todavía, no es fácil porque no parece haber lugar donde ir, tan acostumbrado a los obstáculos que no aparecen, acabas por entretener la mirada en las formas de la playa, las pocas rocas, los restos que el mar devuelve, los veleros que cruzan el Estrecho, botellas, restos de boyas, zonas de conchas, una naranja, una cebolla, cada día es distinta cada playa, unos cientos de metros más, algún pez medio descompuesto, otra naranja, y poco después otra, es extraño, están en buen estado, una es casual, tres debería tener una explicación y a tanta distancia de separación, a unos trescientos o cuatrocientos metros aparecen las primeras líneas de rocas, las habrá desenterrado la marea, no son rocas, es un bulto sin forma pero no lo adivinas, un toldo de un barco, una lona, hasta apenas una decena de metros, una zodiac naufragada durante la noche, escupida a la playa, rota, deforme, las huellas sobre la arena y las de neumáticos gruesos parecen indicar que alguien se ha llevado ya el motor, antes se encontraban barcas de madera abandonadas y el tiempo y el mar las deglutían con rapidez, a cien metros casi tropiezas de nuevo, paras en seco a dos metros, apenas lo puedes creer, te apoyas son las palmas sobre las rodillas intentando recuperar el aire que falta, vuelves a mirar, lo es, dudas, dejas de hacerlo al mirar de nuevo, un cuerpo, una mujer, africana, con las ropas vueltas, como si el mar la hubiese desnudado a la fuerza, descalza; caes de rodillas.

Km. 23 ↑

domingo, abril 18

El maratón no existe, lo creamos al correrlo y completarlo, lo generamos los que corremos ¿o la carrera de largas distancias simplemente están ahí, en nuestra mente desde siempre y nos limitamos a cumplir con algo ancestral? la carrera es así, libera tu mente del tiempo.

sábado, abril 17

Hay una forma adicional de rescate de uno mismo, a través de la experiencia de la carrera de fondo, es una recuperación elemental del inconsciente colectivo que da sentido al individuo, lo cierto es que no tiene porqué entenderse ni conocerse para que así sea, semejante a los sueños no sabemos comprenderlos lo que no significa que no nos unan o hablen de algo que no alcanzamos; no es de esperar que correr esté en todo individuo como artificio comunicador con lo remoto de cada uno, no todos debieron correr ni suficiente rápido ni lejos, los que fueron alcanzados y devorados o asesinados; no es de esperar, es quizás lo contrario, no es meramente correr, es una forma de lazo, igual que nuestro cerebro mal juzgado como mecanismo para archivar, posea e ignoremos la capacidad de ser un profundo mecanismo comunicador con aquello, todo, lo que hemos sido como especie.

viernes, abril 16

Por mucha voluntad que domine tu esfuerzo es necesaria una técnica básica de carrera, se supone que tras los primeros mil o dos mil kilómetros se ha alcanzado cierta perfección en el estilo de correr, aunque lo habitual es haber llevado al extremo los defectos; la cabeza llévala erguida, afrontando una media distancia sin temores, correr mirando el suelo impide la correcta respiración, nadie parece correr con la mirada al cielo pero si con la cabeza ladeada, mantén la recta, donde miran los ojos va el cuerpo. Intenta respirar por la nariz, de forma natural, siempre que te sea posible, cuando los kilómetros vayan alcanzándose necesitarás respirar como puedas para conseguir el oxígeno necesario; mantén la espalda erguida, ir agachado disminuye la capacidad de respirar y contrae el diafragma haciendo penoso no solo correr sino respirar, corre satisfecho y mira la carrera de frente, no te humilles a las distancias con tu estilo, corre siempre erguido, mueve los brazos suavemente sin cruzarlos delante del pecho ni llevarlos inmóviles, revisa la tensión de tu cuerpo mentalmente, parte a parte, de abajo a arriba, detecta la tensión posible en la frente, si tienes las cejas fruncidas o los ojos entornados, si llevas la mandíbula apretada y la lengua tensa o los hombros muy subidos o el cuello rígido o las manos cerradas con los puños apretados, vigila los brazos agarrotados sin movimiento o demasiado ligeros, no arrastres los pies, aumenta la zancada siempre que puedas evitarás limitaciones funcionales de los músculos, prueba a correr deprisa en algunos entrenamientos; manténte recto a lo largo de una línea imaginaria para evitar excesiva asimetría lateral, es muy común correr tenso, no es un error irresoluble, hay que desaprender la tensión y ganar la soltura, revisa tu cuerpo constantemente parte a parte, relájalo zona a zona, cuando sientas dolor no te concentres en él sino en relajar ese punto con tu mente, eres un sistema que tiende a perder su equilibrio en cada momento, manténte en él para correr con el menor esfuerzo, pendiente y sin esfuerzo irás ganando la técnica imprescindible sino para ir más rápido sí más ligero, más concentrado, relajado y con menor ofrenda al sufrimiento; y cuando alcances ese momento singular memorízalo para el resto de tu vida como corredor.

jueves, abril 15

El exponer el cuerpo a la exigencia física y mental de un maratón tiene que tener un sentido, aunque sea complejo de penetrar e improbable de verbalizar de forma consecuente, la voluntad de correr maratón no es posible despacharla con juicios elementales, como el de quien se atrevió a escribir enrrabietado o vengativo o ambos, por haber estado parado dentro de su coche bastantes minutos mientras pasaban miles de corredores frente a su panza, aprovechándose de un espacio publico para esa frustración particular ¿porqué corren? su conclusión fue necia aún: por exhibicionismo. El compromiso, las consecuencias, los beneficios, los daños pueden ser incluso comprendidos desde la lógica, queda no obstante la experiencia que se escapa a esa lógica, lo arcaico de ese aprendizaje queda dentro del espacio de lo innombrable o de lo indecible, del inconsciente colectivo, simplemente lo distingues como tal sin intercesión alguna, distinto es pretender constituirlo como experiencia conexa; y hasta aquí.

miércoles, abril 14

La mayoría de los fondistas acarrean un carácter compulsivo, ir lento les parece desquiciante, no salir un día puede ser un suplicio, cualquier imprevisto de su vida personal que les reclamé y obligue a abandonar un entrenamiento les hará estar tensos, lo cierto: al cabo del tiempo se pierden más días por molestias o lesiones que por pereza; es un bucle difícil de romper, recuperación de lesión, impaciencia, ansiedad por recuperar el nivel previo, incremento excesivamente rápido de la intensidad y duración del entrenamiento, salen y se queman las piernas con kilómetros innecesarios y recaída en la lesión. Saber aceptar las interferencias, que un día perdido es fácil de recuperar, correr por las mañanas temprano antes que los demás se levanten es una solución, se necesita una razón para el fondo, explórala, en cada uno será distinta, pero lo importante es llegar y saber alcanzar la meta; y que eso, todo, además, tenga sentido.

martes, abril 13

Si has alcanzado cierta inteligencia como corredor de fondo, si has comenzado a comprender el silencio de las grandes distancias, si has sabido gobernar tu voluntad la segunda parte del medio maratón la habrás corrido más rápido que la primera, si has derrochado esfuerzos y energías de forma ostentosa lo sabrás pronto, se trata de correr en negativo, utilizar menos tiempo en la segunda parte de la distancia por mucho que te tengas que refrenar, si te equivocas serás consciente cuando tu cuerpo y tú dejéis de estar en equilibrio, cuando tu cuerpo vaya por un lado, tu mente por otro, el maratón es sencillo, sin embargo la mayoría parecen elegir carreras equivocadas o más difíciles, es extraño, pero humano; una equivocación a cometer para evitarla.

Km. 22 ↑

lunes, abril 12

Eres dueño de tu silencio entre el bullicio de antes de la salida, luego en carrera se habla poco y cada vez menos cuantos más kilómetros se van dejando atrás, acaso al inicio y para controlar la ansiedad hablan demás o muy alto y lo cierto es que pesa escuchar hablar demasiado a otros, no es habitual pero no extraño escuchar estupideces… unta el asfalto con zancadas rápidas y los dejarás a las espaldas, poco después intentas auscultar tu estado real y cómo irás más tarde, espera el ritmo no aceleres sin más, entra en él; sientes la necesidad de sumergirte en ti y controlar la ansiedad, suena el disparo y todos comienzan a botar sobre el sitio, la impaciencia, se necesitará un poco más para comenzar a andar hacia la salida, poco a poco se puede trotar, y después las zancadas iniciales, los primeros cientos de metros no son fáciles, espera más, unos van muy rápido buscando sitio otros algo lentos charlando, todos juntos, gradualmente vas concentrándote en la carrera, si te has alimentado con hidratos de carbono en los días anteriores sentirás las piernas incómodas, como hinchadas, buena señal y pasará. Una singular experiencia si te dejas caer hacia los últimos lugares de la carrera, no encontrarás al prototipo del corredor, sino a algunos inconscientes que se lanzan a correr con demasiada ropa y con aparatos de música, también a los parias del fondo, los menos privilegiados con su físico o con su edad, auténticos héroes, de zancadas cortas y arrastradas ya en los primeros kilómetros, con el esfuerzo en los ojos y los gestos de lucha; verás a quienes corren con rodilleras, con vendajes, son todos los lesionados que no pueden quedarse en casa y salen a empeorar su lesión, sea lo que sea lo que les impele a salir allí están sudando inconformidad o sufrimiento o urgencia desde los primeros kilómetros; a las mujeres que corren las animan más otras mujeres, lo hacen por pura solidaridad refleja; los ancianos tienen su ritmo corto y sufriente pero saben llegar, los obesos abren la boca y respiran con ansiedad; hay ciegos que corren asidos a una correa con otro corredor, intenta correr con los ojos cerrados, inténtalo en la cinta del gimnasio o en la calle, descubre lo que es correr sin ver otros y todos héroes del fondo.

domingo, abril 11

No somos la suma de corazón, pulmones, arterias, tendones, huesos, músculos... somos un sistema completo imperfecto que con entrenamientos ha alcanzado y superado la necesaria penitencia del corredor de fondo; al menos una, la carrera de fondo solo se comprende mirando lo dejado a la espalda, pero lo que resta delante es más importante, hay que vivirlo de frente; no seas soberbio ni arrogante sobre lo que ya has corrido, ya no importa ni tanto ni acaso... nada... como podría parecer lo que has logrado, da simplemente la siguiente zancada... más, siempre hay tiempo para mirar y contemplar lo que has logrado y descúbrelo sin soberbia; no importa ni tanto el cómo ni el dónde simplemente hazlo, alárgate, es como si no pudiésemos dejar de ser complicados y ponernos todo tipo de trabas a la simplicidad de seguir corriendo, no te pruebes pocos días antes de una carrera te llevarás al error inevitable y te hará fracasar, no dudes de lo hecho ya, no busques asideros imposibles o soluciones de último momento ni de primera oportunidad, no tomes nada en lo que no confíes ni que pueda algún día dañarte ni de lo que te pueda hacer más rápido o ligero demás, no se trata de eso, se trata de la distancia, sé sencillo y corre el siguiente metro, es lo más fácil, lo que está más cerca, sigue a tu nariz.

sábado, abril 10

Cuando estés listo sentirás el temor de no estarlo, esa es la señal; sino estás listo lo sabes sin más, aunque no es tan inconcebible engañarte; y no hay soluciones instantáneas, lo sabes aunque no lo desees, ni de último mes, ni últimas semanas, ni de últimos días, ni últimas horas; es el miedo disfrazando el esfuerzo de meses de entrenamiento. El medio maratón es una experiencia dura, incluso agónica para muchos, lo vas a considerar como el primer gran premio, la primera recompensa, la frontera sobrepasada, sentirás en el estómago ese temor también ante esa distancia, es un signo... el del corredor de fondo, no dudas pero sabes que lo mínimo puede sacarte de la carrera, tu no elijes la distancia es la carrera la que te elije a ti con su veredicto, te acepta o no, sin más.

viernes, abril 9

No lo dudes el medio maratón finaliza bastante antes de donde comienza la experiencia honda del maratón, quienes corren los 21 kilómetros con la vista puesta en los 42 van por buen camino intuyendo el laberinto de las distancias, si la meta es solo el 21 perfecto sin discusión, te detienes mucho antes, no alcanzas el centro ni la mitad, solo es un fragmento menor de todo, aunque parezca lo contrario la distancia física no tiene tanto que ver con la distancia muscular o la psíquica; la única exactitud es que solo son 21 kilómetros, se trata de una bifurcación a ningún lugar más, no dudes que la mitad del maratón se alcanza mucho más adelante, cuando tus energías y tu cuerpo te dicen: hasta aquí has llegado y ahora continua como puedas, ahí comienza, grábatelo, el medio maratón está bastante más acá y al cruzar el kilómetro 21 no pienses que has alcanzado la mitad del aprendizaje sino que tan solo has recorrido otro kilómetro más, apenas 21.

jueves, abril 8

Cuando corres el primer medio maratón, es ya un éxito, supone alrededor de dos horas ininterrumpidas de carrera: llegados hasta ese punto como corredor ya no haces footing ni jooging ni saltas o trotas por las aceras, eres un corredor de fondo, lo tienes y sientes tatuado en alguna parte de ti, has alcanzado una sosegada fuerza mental, una vigorosa confianza por haber superado límites, una inagotable confianza en poder seguir superándolos, te sientes progresar decidido a dar la siguiente zancada más allá.

Km. 21 ↑

miércoles, abril 7

Uno de los retos que hay que saber superar, más allá de la meta del maratón, es cuando sales con la idea de un entrenamiento suave: cúmplelo; ese día lo importante es ser diesel, tiempo y distancia grandes pero despacio, todo corredor sabe que en la mayoría de las ocasiones va a incumplir la lentitud, y acaba por correr más deprisa de lo previsto, error, la carrera larga y lenta es imprescindible, la mayoría de los corredores de fondo no saben ir lento, la voluntad, el impulso, la potencia de competir, la genética del asfalto, hace quemar con demasiada ansiedad los kilómetros basura, buena parte del éxito final depende de ellos en exclusiva, tienes que ser capaz de ir a ritmo pausado muchos kilómetros, en ellos la distancia no es importante, es preferible el tiempo ejercitando los músculos, cerca de las dos horas o más de carrera continua, la clave es la cuantía de kilómetros, cantidad de ellos más que calidad o intensidad, con más alcance en las distancias te preparas mejor, se queman más grasas y consumen menos fosfatos energéticos, la carrera es más eficiente desde el punto de vista energético a ritmo lento, se dañan menos los músculos, se produce menos ácido láctico... y se sufre menos, también.

martes, abril 6

Una forma razonable de hacerse una idea de lo que supone un maratón para quien no lo piense en correr jamás es subirse a un automóvil, poner el cuenta kilómetros a cero y hacer los 42 kilómetros; adquirirá una idea incluso precisa de la dimensión mental de un maratón, también de silencio del corredor, también de la estimación del esfuerzo necesario y una idea aproximada del significado de esa distancia para quien mira con desdén o perplejidad a los corredores.

lunes, abril 5

El entrenamiento, solo, es lo más duro, lo que haces cada día para otro que siempre parece más lejano, todo lo que se hace para un solo día es durante muchas sesiones; el sufrimiento tiene que darse en los entrenamientos no el día que compites, ese día tienes que aprovecharte de todo lo ya hecho, nada que no venga trabajado desde largo lo conseguirás en los últimos días, irás más cómodo dentro de tus zapatillas, más identificado con las sensaciones que experimentes, en realidad ese es el día en el que vas a disfrutar de verdad de la carrera de fondo, vas a rentabilizar tu capacidad de sufrimiento en los kilómetros previos, pero no por correr, sufrir o agonizar en los entrenamientos será mayor el resultado, aparece el síndrome del quemado; porque el maratón necesita de equilibro en las cantidades, entrenar demasiado ir pasado de forma te hará experimentar una competición dolorosa, aunque sea en solitario entre miles, dolorosa... aprender, aprender siempre incluso a contenerte cuando te sientas ligero y eufórico; y sobre todo contente cuando estés mal, lesionado, angustiado, disfruta también de no salir a correr y descansar.

domingo, abril 4

Una costumbre de los corredores de fondo es la ingestión abundante de pasta durante los días previos a una carrera, no es un hábito superficial, el ejercicio físico intenso altera el patrón habitual del metabolismo, la capacidad de los músculos de almacenar energía es muy limitada, los hidratos de carbono para el corredor de fondo son vitales y es necesario que los depósitos de glucógeno estén repletos para afrontar largas distancias, inevitablemente a antes de las 3 horas de carrera toda reserva de glucógeno muscular se agotará, entonces se depende de la glucosa en sangre y de las grasas que se almacenan de forma muy eficiente desasociadas del agua, a diferencia del glucógeno, en forma de triglicéridos; las grasas son menos eficientes energéticamente que los hidratos de carbono pero imprescindibles al aportar entre un 40% y 60% de la energía que se consume en la parte final del maratón; se entiende así que para el organismo las grasas no son despreciables sino imprescindibles, a pesar de que la mitad de la humanidad las deteste y las consideren un error genético el acumularlas, las grasas puede permitir la subsistencia hasta 60 días sin aporte calórico, es un mecanismo de supervivencia, que nuestra cultura abomina, nuestros genes no entienden de cultura ni de estética ni de occidente ni de abundancia, están orientados a la conservación, a la más elemental supervivencia, nuestros genes tienen la memoria que muchos seres no poseen, aún recuerdan el hambre, incluso lo que aborrecemos, todo, forma parte del aprendizaje mínimo o inesperado necesario para llegar a meta, incluso donde no se cree existe conocimiento.

sábado, abril 3

Ser corredor de fondo tiene también sus miserias, basta andar un día de carrera alrededor de los grupos que esperan el momento de la salida, no es extraño escucharles alardear de tiempos o distancias relacionados con “su” edad; seguro es uno de los colectivos, escasos, donde se presume de la edad para comparar los logros, mejores o mayores, frente a otros de menor edad, esa actitud narcisista de presumir de mejor estado de forma, con bromas de mal gusto, formas de ridiculizar y también con mentiras. Es casi incomprensible que en cada carrera se ve a bastantes corredores hacer trampas, que no engañan a nadie, solo a ellos y al cronometro, para luego presumir de marca, miserias en cada lugar.

viernes, abril 2

Consecuencias de salir antes del tiempo de descanso necesario, de no parar, de buscar la experiencia del agotamiento: sesamoiditis, metatarsalgias, fascitis plantar, tendinitis tibial, lesiones ligamentosas de tobillo, tendinitis de peroneos, tenosinovitis del tibial anterior, tendinitis de Aquiles, periostitis de tibi, solo algunas de las posibles lesiones de rodilla para abajo. En las rodillas: condromalacia de rótula, tendinitis rotuliana, síndrome de la banda iliotibial, síndrome de la pata de ganso, tendinits poplítea, sobrecargas ligamentosas en la rodilla. Más arriba bursitis trocantérica, lesiones en los músculos: del tercio medio del muslo, contracciones, tendinitis de los isquiotibiales; osteopatía de pubis, lumbociatalgia, fracturas por sobrecargas, de los metatarsianos, de tibia, de peroné... todo corredor sufre al menos una lesión grave en su primer año de entrenamiento preparando el maratón; las lesiones te alcanzan (siempre) por mucho que corras, como la enfermedad.

Km. 20 ↑

jueves, abril 1

Hay corredores que sienten la necesidad imperiosa de correr por encima de muchas cosas, acaso importantes, son los que piensan que dos días sin entrenar hacen perder la forma, que posponen, retrasan, anulan o adelantan encuentros con amigos, trabajo, familia para entrenar, son los que han seguido saliendo a correr estando lesionados, que siguen corriendo ignorando el riesgo de lesionarse o empeorar lo existente, es el corredor que terminó una carrera con fractura, son quiénes sientes un vacío y ansiedad que solo completan o mitigan cuando salen a correr, el que está irritado, abismado, enojado o molesto, disconforme, incluso deprimido o se debilita su autoestima, se siente culpable, si algo le impide el entrenamiento, aunque no necesariamente se es consciente. Existe adicción a correr cuando todo recomienda parar y sigues corriendo, al saber que es mejor no salir y se calzan las zapatillas, cuando escuchas decir no puedo vivir sin correr, o si no corro me falta algo; el corredor de fondo conoce un estado de satisfacción honda del entrenamiento de larga distancia y el precipicio incomodo de estar parado. La razón es que el cuerpo segrega sus propios narcóticos: una morfina endógena, las endorfinas producidas por el cerebro, cuando se alcanzan altos niveles de kilometraje en entrenamientos o carreras, al aumentar el entrenamiento aumenta la cantidad segregada y su efecto, para conseguir el mismo estado se necesita más entrenamiento, se genera tolerancia, se incrementa la función tanto de aliviar el dolor como de ayudar a continuar resistiéndolo. Lo sabrás ante la actitud tomada frente a una lesión grave, si aparece el conflicto entre el necesario reposo y el impulso de salir, el estado emocional resultante, el impulso a probarte antes de tiempo, el ansia de recuperar el estado anterior de forma, de perseguir de nuevo el límite, correr también puede llegar a ser, no solo un hábito, sino una dependencia.