martes, agosto 31

... ultimas notas

Conversas en silencio contigo, alientos, reproches, lamentos, ánimos o contradicciones, todo pesa, toda conversación tiene lugar, muchas conversaciones que recuperas desde lejos, desde fondos, las revives exactas; también otras que no tuvieron lugar ni sonido, algunas que debieron existir y que callaste, otras que no deberías haber tenido, aquellas que quisieras olvidar y no puedes, las que te gustaría cambiar el final, una todas las palabras dichas; todas las conversaciones se recuperan al correr y ninguna permaneces, se escapan con la facilidad que llegan, se vuelven ligeras y ninguna permanece, son como puertas que se abren y cierran y nunca dejan entrever lo mismo.

domingo, agosto 29

notas sobre el maratón olímpico

Se toma la salida. Ciento cuatro corredores. Las sombras son alargadas. Pocos corren con viseras o gorras. En el primer kilómetro se destaca un marroquí, es el telonero que quiere ser visto en la televisión. No hay nadie tan necio como Paula Radcliffe. Algunos se comienzan a quedar rezagados desde el segundo kilómetro. Las cámaras no atienden al adelantado. Cada maratón es una distancia diferente y sensaciones distintas. Los españolas, con gorras blancas, van delante vigilantes. Las bebidas que van tomando son individuales, preparados particulares y se evitan contaminaciones indeseadas. Los españoles en el grupo, los kenianos y etíopes no se muestran. Kilómetro 8 un suizo estira el grupo junto a un mongol, los segundos teloneros. Ritmo de 3´10´´ . No se mueve nadie, nadie demuestra ansiedad ni estupidez en los diez primeros kilómetros. Hoy no importa el tiempo. Hoy no habrá buena marca, nadie corre por la marca delante. Ni el calor, ni el perfil, ni el momento ni la razón para correr, es un maratón distinto y más singular que el resto. Kilómetro 15, sale el sudafricano Ramaala, el no es un telonero pero lo suyo es la media maratón. Comienza la subida. Tergat aparece entre los primeros ya. Ramaala a 20” que no es demasiado lejos pero si demasiado pronto. Le cazarán, pero les ha despertado a todos la desconfianza. El grupo se ha reducido a unos treinta. Le cazan. El paso por el medio maratón (1:07) demuestra lo conservadores que han corrido. Se escapa un brasileño, es su intento. Lo mejor que podría ocurrirle es que no le tomen en serio atrás y le dejen irse, que nadie tire, que le desprecien. Estos corredores que salen en el kilómetro 25 juegan con el zar y la extensión de sus fuerzas, no se retienen ante el empuje de la heroicidad, se la juegan frente a la distancia y los favoritos, tientan al azar. El coreano B. Lee se escapó así en Sydney y Martín Fiz no lo vio como suficiente amenaza en él, luego no le pudo alcanzar y ganó. El brasileño aguanta y Tergat está ya entre los primeros, no va muy lejos pero no mira atrás, demuestra fuerza y confianza, no corre para las cámaras, pero es muy pronto el kilómetro 25. Julio rey se ha descolgado. Comienza la primera selección. La subida se recrudece ahora (1:19:32) hasta el 30. Salen tres tras el brasileño, es el momento, un italiano, un norteamericano y Tergat. Se rompe el grupo de cabeza. El brasileño de Lima mira atrás, le alcanzarán, es el signo. La publicidad rompe la carrera decenas de veces, impide seguir la carrera más de diez minutos seguidos. Tergat no da la cara pero está ahí, espera que le hagan el trabajo de tirar. Los españoles desaparecidos. El único que tira es Baldini, el italiano. De Lima mantiene 40”, en el kilómetro 30 (1:35:02) está a 47” rozando la épica y resiste sufriendo mucho si aguanta hasta el 35 puede ser definitivo. Solo cinco le siguen. Baldini va muy bien, Tergat o muy bien o muy mal, impenetrable, no se traiciona ni en el ritmo, va a atacar en el 35. La carrera está rota. El brasileño solo desde el 25 sigue aguantando, ahora tiene que ir ganando fe, perdiendo energías, sintiendo que la distancia no se reduce deprisa. El italiano es el único que tira en una caza que no lo parece. Tergat a rebufo. De Lima sigue aguantando, resopla, buen ritmo a 3´01” el kilómetro, rápido...pasan a 54 segundos. Magnífica carrera de los primeros. Tergat se queda cuarto y sufriendo, ahora sí, creo que se ha acabado su fe en ganar. ¿Qué es eso? De Lima lamentándose y doliéndose... una bicicleta en el suelo parece que han atropellado a De Lima, repetición, no, no, es un chalado que se lo ha llevado por delante apartándole, qué desastre... se lamenta, perplejidad, sigue lamentándose y corriendo, clama una explicación pero no hay nadie para dársela, no se explica lo que ha ocurrido, a punto de echarse las manos a la cara, sigue corriendo. Solo quedan dos tras él, que se van a jugar las medallas. Vanderlai de Lima es un héroe por ser víctima de un loco. El italiano es el gran protagonista tras él, lleva a su rebufo solo al norteamericano, ha hundido a Tergat y cada vez más cerca del brasileño. Se va a hundir en cuanto le alcancen. Baldini es el más fuerte, el de mejor zancada, quien mejor ha leído la carrera, ha sufrido, ha tirado, ha asumido la responsabilidad de cazar a de Lima; y va a ganar, ha dejado muy atrás a Tergat, al norteamericano. Va fuerte, rápido, con estilo, completo, sin miedo ni cansancio, no abre la boca. De Lima enseña los dientes mientras corre está extenuado. Baldini no refleja dudas, ni el rostro ni el ritmo. El brasileño sufre agónico como a punto de desmembrarse pero continúa, pero sigue... Baldini es el mejor hoy, de Lima el héroe, Tergat y su sombra noveno pero ni se ha retirado ni va a llorar, Keflezighi segundo. De Lima entre el tercero, se le ve feliz, hay una cierta justicia, no le habría ganado a Baldini pero tiene un premio de héroe. El maratón es excepcional con los límites del esfuerzo y de lo creíble, en ninguna ficción entra un loco a parar a quien va primero.

sábado, agosto 28

otra vez Paula

Paula Radcliffe se pone en borde de un abismo o de la necedad o del mito al decidir correr el 10.000 junto a las africanas y asiáticas. Difícil saber si ha perdido toda noción de la realidad sobre sí misma y sobre el mundo o si la han confundido hasta el extremo donde la soberbia opaca el sentido común.


Pronto se vio que iba a ser una mala tarde, una mala carrera, para Paula Radcliffe, no salió la primera como siempre hace y pronto comenzó su movimiento de cabeza dislocado, los ojos los llevaba ocultos tras las gafas de sol, que solo ella llevaba, cerca del kilómetro cuatro se puso delante durante una vuelta y debió alentar a toda Inglaterra antes de quedarse rezagada al primer tirón, y como en el 10.000 de hombres la carrera comenzó en el 6.000. Entonces cuando debía ir novena, Paula se volvió a retirar, había cavado su tumba y tendrá un coste enorme... Demostró que no había aprendido nada el día del maratón, que la soberbia le salía por lo poros, si hubiese terminado el 10.000 se hubiese infligido la penitencia del maratón, pero se volvió a retirar indignamente cuando vio que iba a quedar muy atrás... no tuvo la valentía de aceptar su derrota con los ojos abiertos... imaginemos si todos los atletas fuesen como Paula, si todos hubiesen hecho lo mismo en estas dos semanas. Cuando se retiraba no lloró esta vez, se la vio reír de una forma tan patética como cuando se sentó en la maratón a llorar. Un mito ridículo creado por el ansia de marcas y por la comercialización de prendas deportivas, una gran atleta, una pésima deportista, tan singular y extraña como el propio maratón.

jueves, agosto 26

metáfora

Por momentos, la historia de "42 y 195" parece una metáfora de la escritura, en el sentido de que la carrera parecería ser la novela en si y el corredor el escritor. Supongo que esto ya te lo habrán señalado, pero ahora que esta terminada quizas lo veas de otro modo. ¿Que conclusión podes sacar en relación a eso?

Una de las cosas con las que más he disfrutado es con las experiencias de lectura, lo cierto es que bastantes de los que me han escrito son corredores y encuentran algo común en el material narrativo, algo reconocible, el agotamiento, la voluntad, las lesiones, la euforia... es fantástico poder transmitir los materiales emocionales y vitales de la experiencia del maratón; y el proceso de cambio del personaje. También es cierto que si se puede entender una experiencia mediada por la literatura es porque uno la reconoce, no somos capaces de hacer nuestras las experiencias de otros si no compartimos una masa común de materiales emocionales o vitales. Hay cosas que o no se pueden contar o no se saben contar, no vemos la realidad ni lo que experimentamos por mucho que lo creamos con objetividad ni precisión, la realidad es cómo la contamos con nuestro lenguaje, que es la metáfora real.

miércoles, agosto 25

más preguntas

¿Cuales crees que son las principales diferencias entre publicar un libro tradicional y publicarlo en un blog?

Vas a pensar que no te respondo, pero no escribo para publicar. No me parece mal lo contrario, simplemente es una opción personal. Está sobrevalorado publicar en papel, es un fetichismo razonable y moderno; pero no es muy descabellado decir que 42 y 195 que he puesto en la red ha llegado a más personas y más lejos en su alcance que la gran mayoría de las novelas que se publican en España en papel. Me interesa más la creación que la publicación, no obstante he querido experimentar con las posibilidades que ofrece la tecnología e Internet, estando esto subordinado a escribir.

martes, agosto 24

paul

Lo asombroso es que cuando uno está más solo,
cuando penetra verdaderamente en un estado
de soledad, es cuando deja de estar solo,
cuando comienza a sentir su vínculo con los demás.



PAUL AUSTER
Experimentos con la verdad

lunes, agosto 23

paula

Paula Radcliffe tiene aseguradas sus piernas en 500.000 libras esterlinas pero ayer no le llevaron a meta. Salió delante y en la primera curva ya estaba en cabeza tirando. Asumiendo el protagonismo absoluto que en otras ocasiones asumen atletas medios para ganar cierta notoriedad frente a las cámaras. Parecía querer todo. Llevaba todo un año preparando esa carrera tras lesiones y renuncias a otras competiciones. En el kilómetro 10 seguía sola delante, acaparando todas las responsabilidades. Corría sin recibir un solo relevo, una sola ayuda un solo descanso. El mascarón de proa que penetraba el calor de cada metro antes que ninguna. La perseguían dos etíopes, dos kenianas y tres japonesas. Frenética, es difícil de saber si corría contra ella, contra el último año de su vida de lesiones y renuncias, contra todo. En realidad no parecía estar corriendo el maratón estaba queriendo ser la carrera. Paula solo duerme, come y entrena, parece haber renunciado a vivir otra cosa que no sea dos sesiones diarias de entrenamiento, 35 kilómetros diarios y más de 200 kms. semanales. Ha hecho el sacrificio extremo, renunciar a vivir para correr. Había olvidado, si lo supo, correr por correr. En el kilómetro 15 (52:11) hacía tiempo que ella había roto la carrera y le veían la espalda solo diez más. Quizás el maratón no comienza en la salida como debió olvidar ayer Paula. Seguía primera, ya casi sola, parecía querer todo, más protagonismo que la propia carrera. ¿Quién le empujaba a estar siempre la primera? Al llegar a la mitad de la carrera (14:02) que no es la mitad del maratón ya solo seis perseguían a Paula y el calor a todas. El estilo algo enloquecido, un cabeceo desorbitado, los calcetines altos, su estatura, su palidez, los ojos en blanco junto con ser la mujer que más ha reducido, como jamás antes, la diferencia entre el maratón femenino y el masculino la hacen única. En el kilómetro 25 Noguchi pega un tirón, la han descubierto. No hay ni respeto ni miedo en la mirada de la japonesa. Paula no parece entender lo que ocurre, como si no pudiese explicarse lo que estaban viendo sus ojos: Como si se tratase de un error que alguien subsanaría de forma inmediata. Como si alguien fuese inmediatamente a establecer el orden perdido y la fuese a llevar de la mano, quitándole importancia a lo sucedido, de nuevo (a Paula) a la primera fila. Ahí debió comenzar el maratón para Paula. Once kilómetros después dejaba de correr, andaba unos pasos y rompía a llorar sentándose en el suelo. Es difícil saber porqué lloraba, si infinitamente por no poder ganar, como un niño desconsolado que no consigue lo que quiere. O si había comprendido la soberbia de su error. O si había recordado lo que había olvidado, que el maratón te puede humillar. O si simplemente lloraba sin más. Ese llorar ininterrumpido de Paula provoca la misma ambigua reacción emocional, es comprensible y es reprobable. Y es lamentable. Se comprende el desaliento pero no la soberbia de despreciar o ignorar desde el primer metro a las demás e intentar situarse por encima de la carrera. No se comprende la inmadurez de no aceptar el fracaso sentándose a llorarse en la acera. Mucho más digno y grande (de nuevo) fue Gebreselassie que corrió con molestias de su reciente lesión la final de los 10.000 contra Bekele, siendo un héroe que habiendo ganado todo supo ser cuarto desde el kilómetro seis, que corrió a pesar de saber que ese día ya no iba a volver a ganar el diez mil. Ayer será un día de los más importante de Paula. No lo olvidará jamás, el maratón no perdona ni permite olvidar: No importa que seas el mejor casi siempre, ese día, el día que no has de fallar, fallas irremediablemente, es tan humano... Paula lloraba y no supo llegar a meta el en puesto séptimo o decimonoveno, es lo más cobarde a falta de seis kilómetros. Lo que sabe sufrir (hasta la auténtica meta) cualquier corredor popular de maratón no lo supo ella. Ayer no fue una maratoniana, no se mereció la carrera. Y seguía llorando cuando se marchaba en el coche.

maratón en maratón

Vivimos en las montañas hasta que acabaron las matanzas. Cuando volví a la civilización retomé mi carrera deportiva, al principio descalza; no tenía ni para zapatos.

Agueda Amaral
maratoniana del equipo de Timor