Se toma la salida. Ciento cuatro corredores. Las sombras son alargadas. Pocos corren con viseras o gorras. En el primer kilómetro se destaca un marroquí, es el telonero que quiere ser visto en la televisión. No hay nadie tan necio como Paula Radcliffe. Algunos se comienzan a quedar rezagados desde el segundo kilómetro. Las cámaras no atienden al adelantado. Cada maratón es una distancia diferente y sensaciones distintas. Los españolas, con gorras blancas, van delante vigilantes. Las bebidas que van tomando son individuales, preparados particulares y se evitan contaminaciones indeseadas. Los españoles en el grupo, los kenianos y etíopes no se muestran. Kilómetro 8 un suizo estira el grupo junto a un mongol, los segundos teloneros. Ritmo de 3´10´´ . No se mueve nadie, nadie demuestra ansiedad ni estupidez en los diez primeros kilómetros. Hoy no importa el tiempo. Hoy no habrá buena marca, nadie corre por la marca delante. Ni el calor, ni el perfil, ni el momento ni la razón para correr, es un maratón distinto y más singular que el resto. Kilómetro 15, sale el sudafricano Ramaala, el no es un telonero pero lo suyo es la media maratón. Comienza la subida. Tergat aparece entre los primeros ya. Ramaala a 20” que no es demasiado lejos pero si demasiado pronto. Le cazarán, pero les ha despertado a todos la desconfianza. El grupo se ha reducido a unos treinta. Le cazan. El paso por el medio maratón (1:07) demuestra lo conservadores que han corrido. Se escapa un brasileño, es su intento. Lo mejor que podría ocurrirle es que no le tomen en serio atrás y le dejen irse, que nadie tire, que le desprecien. Estos corredores que salen en el kilómetro 25 juegan con el zar y la extensión de sus fuerzas, no se retienen ante el empuje de la heroicidad, se la juegan frente a la distancia y los favoritos, tientan al azar. El coreano B. Lee se escapó así en Sydney y Martín Fiz no lo vio como suficiente amenaza en él, luego no le pudo alcanzar y ganó. El brasileño aguanta y Tergat está ya entre los primeros, no va muy lejos pero no mira atrás, demuestra fuerza y confianza, no corre para las cámaras, pero es muy pronto el kilómetro 25. Julio rey se ha descolgado. Comienza la primera selección. La subida se recrudece ahora (1:19:32) hasta el 30. Salen tres tras el brasileño, es el momento, un italiano, un norteamericano y Tergat. Se rompe el grupo de cabeza. El brasileño de Lima mira atrás, le alcanzarán, es el signo. La publicidad rompe la carrera decenas de veces, impide seguir la carrera más de diez minutos seguidos. Tergat no da la cara pero está ahí, espera que le hagan el trabajo de tirar. Los españoles desaparecidos. El único que tira es Baldini, el italiano. De Lima mantiene 40”, en el kilómetro 30 (1:35:02) está a 47” rozando la épica y resiste sufriendo mucho si aguanta hasta el 35 puede ser definitivo. Solo cinco le siguen. Baldini va muy bien, Tergat o muy bien o muy mal, impenetrable, no se traiciona ni en el ritmo, va a atacar en el 35. La carrera está rota. El brasileño solo desde el 25 sigue aguantando, ahora tiene que ir ganando fe, perdiendo energías, sintiendo que la distancia no se reduce deprisa. El italiano es el único que tira en una caza que no lo parece. Tergat a rebufo. De Lima sigue aguantando, resopla, buen ritmo a 3´01” el kilómetro, rápido...pasan a 54 segundos. Magnífica carrera de los primeros. Tergat se queda cuarto y sufriendo, ahora sí, creo que se ha acabado su fe en ganar. ¿Qué es eso? De Lima lamentándose y doliéndose... una bicicleta en el suelo parece que han atropellado a De Lima, repetición, no, no, es un chalado que se lo ha llevado por delante apartándole, qué desastre... se lamenta, perplejidad, sigue lamentándose y corriendo, clama una explicación pero no hay nadie para dársela, no se explica lo que ha ocurrido, a punto de echarse las manos a la cara, sigue corriendo. Solo quedan dos tras él, que se van a jugar las medallas. Vanderlai de Lima es un héroe por ser víctima de un loco. El italiano es el gran protagonista tras él, lleva a su rebufo solo al norteamericano, ha hundido a Tergat y cada vez más cerca del brasileño. Se va a hundir en cuanto le alcancen. Baldini es el más fuerte, el de mejor zancada, quien mejor ha leído la carrera, ha sufrido, ha tirado, ha asumido la responsabilidad de cazar a de Lima; y va a ganar, ha dejado muy atrás a Tergat, al norteamericano. Va fuerte, rápido, con estilo, completo, sin miedo ni cansancio, no abre la boca. De Lima enseña los dientes mientras corre está extenuado. Baldini no refleja dudas, ni el rostro ni el ritmo. El brasileño sufre agónico como a punto de desmembrarse pero continúa, pero sigue... Baldini es el mejor hoy, de Lima el héroe, Tergat y su sombra noveno pero ni se ha retirado ni va a llorar, Keflezighi segundo. De Lima entre el tercero, se le ve feliz, hay una cierta justicia, no le habría ganado a Baldini pero tiene un premio de héroe. El maratón es excepcional con los límites del esfuerzo y de lo creíble, en ninguna ficción entra un loco a parar a quien va primero.