Cada día, en cada paso, desde nuestra infancia todo a nuestro alrededor está organizado para aprender, recordar y memorizar. Pero ni nadie nos enseña ni nada nos permite (sin más) poder olvidar lo que quisiéramos eliminar de nuestra vida; esa que nos parece tan nuestra.
jueves, septiembre 30
miércoles, septiembre 29
martes, septiembre 28
lunes, septiembre 27
domingo, septiembre 26
sábado, septiembre 25
viernes, septiembre 24
jueves, septiembre 23
Incluso vaciarse físicamente puede llegar a serte un alivio, cominezas a tener la sensación de no reconocer tu cuerpo, así te parece estar habitando otro distinto al tuyo. Una idea te asalta donde tú ya no eres tú, tan exacta es esa soledad, pierdes el sentido de la realidad, estás sudando por otra piel.
miércoles, septiembre 22
... epílogo
De entre todas las cosas que no esperas que te puedan suceder mientras vives el maratón, no solo el día de la carrera, sino a lo largo de todo el tiempo desde que brota la idea en la imaginación hasta que rebasas la línea de meta la más inesperada sucedió después de cruzarla... cuando ya has logrado llegar, exhausto, la adrenalina te mantiene eufórico, orgulloso y vivo... al día siguiente los dolores se han apoderado de ti, cada desplazamiento se convierte en algo duro y no hay una parte de tu cuerpo que no parezca reprocharte el exceso del día anterior, también se supera: reduciendo los movimientos, permaneciendo quieto, no... no hay prisa por volver a entrenar y dejas pasar un par de semanas, entonces te pones un día las zapatillas y no tiene sentido salir, no hay una razón para dar zancadas ni patear la calle ni esquivar coches... te sientes extrañado o irreconocible e incapaz.... varios meses con las zapatillas en el mismo lugar, las camisetas en su cajón, el cesto de la ropa sucia vacío, no tienes a quien preguntar porque no sabes qué preguntar... un día abres un libro de los que has utilizado durante los entrenamientos y lees algo que nunca habías leído antes, sintomatología del síndrome postmaratón.
martes, septiembre 21
Hay que cumplir ese gran laberíntico círculo que somos nosotros, es un paso que no podemos saltarnos, los giros siempre acaban en uno mismo pero no puedes evitarte el viaje, es un peaje imprescindible correr para que tenga sentido parar, hay que salir para llegar, quien se pregunta por la salida del laberinto no ha entendido nada y cuando la encuentras es posible que te hayas escuhado, también hay laberintos que a pesar de tener sus puertas abiertas no tienen salida.
lunes, septiembre 20
Es el gran momento del maratón, el mejor, tienen lugar los pensamiento más sombríos y los más felices, tan pronto como aparece las sensaciones de completa ausencia de dolor, que casi reconoces como placer, desaparece; las revelaciones de la lucidez y lo abismal de la necedad o la inutilidad, es el momento del fruto del sentido de la carrera, de tu vida, del mundo; y ahora, cuando lo entiendes (tanto) no lo puedes nombrar.
domingo, septiembre 19
sábado, septiembre 18
viernes, septiembre 17
jueves, septiembre 16
Sientes algo que no reconoces, no se trata simplemente de dolor, es una nidada de dolores que se clavan en los muslos, sensaciones irreconocibles, extrañas, que te atemorizan más de lo que quieres reconocerte, sin saber, sientes voltearse el estómago, un mareo, un zumbido, los miembros no te parecen propios, llenos de una voluntad incontrolable o ajena e inexactos, la distancia entre la orden del cerebro y la reacción muscular te resulta interminable o inexacta o diferida.
miércoles, septiembre 15
Vives toda una serie de discrepancias entre lo que te ordenas y respondes, entre lo que quieres y lo que puedes, entre lo que sientes y lo que reconoces, entre lo que esperas y lo que encuentras, entre el tiempo que crees y el que es, entre la distancia que abarcas y la que recorres, entre voluntad y logro, entre querer y poder respirar, entre donde te lleva la imaginación y donde te estás clavando.
martes, septiembre 14
El sudor ya no se evapora, chorrea desde la frente, desde las axilas, por la espalda compruebas como resbala hasta el final de la columna, sientes frío dentro como si el sistema nervioso estuviese a punto de estallarte, vuelves a cerrar los ojos unos segundos, no te vas lejos, como si quisieses olvidar la carrera evitando que el sudor entre en los ojos, intentas limpiarlo pero tu mano no seca nada también el dorso está empapado o protegerte del resplandor de un cielo sin nubes que desorienta y ciega al mismo tiempo.
lunes, septiembre 13
Poco antes de que sucediese supiste que algo insólito te iba a ocurrir, lo supiste sin saber de donde ni cómo, no sabes cómo, simplemente lo supiste; entonces fue cuando viste salir tu voluntad corriendo delante de ti, unos segundo de pasmo y la voluntad derrotada abandona tu cuerpo, soltando lastre, ocurrió como lo adivinaste, sintiendo como la realidad y la verdad, de existir, se volvían obvias.
domingo, septiembre 12
El vaciarte, incluso, comienza a ser un alivio, comienzas a tener la sensación de no ser capaz de reconocer ni tu cuerpo ni tu estado real, o acaso, te parece habitar otro distinto al tuyo, te ves en el cuerpo de otro, con las manos de otro y las piernas de cualquiera; una idea asalta a quien ya no eres tú, ya no eres tú, tan exacta es la soledad, no te pareces real, estás en otra piel o eso te parece, y en el rastro que permanece te reconoces a través de lo que no te reconoces, ante tanta sensación alterada esperas, zancada a zancada, la inminente percepción, de pronto una ráfaga de bienestar, incluso de placer emerge desde las piernas y tan pronto como la adviertes se desvanece.
sábado, septiembre 11
Hacia el final las miradas son más cortas, ciegas, transparentes, como las de los locos que gritan en las esquinas y miran sin mirar ni a nadie ni a ningún lugar; la mirada perdida como las de quienes llevan una vida bajo los efectos de las mismas drogas; sin esperanza como las miradas de los mendigos que saben que nadie les va a ver los ojos ni a su mano extendida y amedrentada; en esa mirada se ve la disipación de la energía, las sobras de voluntad; miradas llenas de vacíos, de lentitud, extenuadas o reveladas, ciegas y visionarias, sin sentido y sin fin, que refleja más la lucha y el tumulto interior.
viernes, septiembre 10
Las palabras debían de llevar brotando de tu boca desde hacia tiempo, al menos la misma sensación la sentías desde hacia un par de kilómetros, la mirada de perplejidad de alguien que animaba te hizo convencerte de que debías ir gritando, no recuerdas si lo hacías, ni sabes lo que podías estar diciendo, cantando o maldiciendo.
jueves, septiembre 9
(En el kilómetro 41) te descubriste de nuevo andando y adelantando a muchos otros, durante quizás doscientos o trescientos metros, al ver el cartel con el numero 42 brotaron fuerzas, de nuevo, de ninguna parte, de dónde las había habido ¿qué eran aquellas nuevas fuerzas? estabas de nuevo corriendo, recién renacido, parido o vomitado repudiado por el asfalto, despertado de una pesadilla y vivamente feliz de estar despierto, como si iniciases el primer kilómetro y no el último.
miércoles, septiembre 8
En cada zancada solo sigues y esperas que nada pase, nada, es el único anhelo, solo otra más, y otra, casi imploras, el deseo hondo tiene de esperanza que sucediese algo distinto en la próxima zancada, algo que abra una puerta de tu cerebro y te hiciese comprender algún vacío de tu vida, rellenar un recuerdo podado, recuperar un olor infantil, otra zancada, sin piedad.
martes, septiembre 7
Cuando te quieres alejar de una imagen dolorosa comienzas a correr para borrarla o para dejarla atrás, vayas donde vayas ahora sabes que estarás dónde comenzaste y de lo que huyas, que permanecerá intacto; correr sirve para mucho pero no para olvidar, quizás solo para hacer más soportable el no poder olvidar lo que nunca hubieses querido vivir.
lunes, septiembre 6
El agotamiento te libera inesperadamente de todo pensamiento inútil, te regala una lucidez oscura difícil de soportar más allá de unos breves segundos, el cerebro te permite acceder a zonas nuevas de consciencia, cuanto más avanzas más crecen las sensaciones de irrealidad en tu cuerpo, intuiciones que se desvanecen antes de que te resulten concebibles, recuerdos sepultados que se evaporan en cuanto llegan la superficie consciente, palabras dichas que odias volverte a escuchar y que quieres sacudir de tu memoria agitando la cabeza y cerrando fuerte los ojos, y no lo logras, también resuenan las palabras que callaste por cobardía, pánico, estupidez, incluso las que no dijiste vuelven implacables y amplificadas, tan destructivas todas que explotan y vuelven al olvido; lo más importante es que eres capaz de sentirlo todo sin miedo ya...
domingo, septiembre 5
La lluvia que no llueve, el sol que no se esconde, los pies que no se despegan del suelo, las piernas de otros que solo pesan no son las tuyas, las caras que ves gritar y que no escuchas, el agua que no quita la sed, la sombra que no evita el sol, la distancia que no tiene término, los pies que palpitan como corazones, la boca seca que no cesa de escupir, la generosidad del esfuerzo que no basta, la vaselina que se licúa... donde no adquieres ni ocultas.
sábado, septiembre 4
Cada zancada forma parte del mismo círculo de la ciudad como un laberinto desmedido ¿porqué no habría de serlo en realidad? no importa la calle, avenida o plaza corras, no vas a ninguna parte que no sea el inicio, que no sea la dispersión del olvido, sin horizonte previo, no estás perdido, estás en el lugar exacto desde dónde pareces seguir solo.
viernes, septiembre 3
Sientes algo que debe ser la libertad, la de la soledad elegida, no hay vida ahí fuera, por mucho que compartas siempre se vive solo, muy solo si además guardas silencio y prestas alguna atención, sientes el sonido de tu existencia, no es simple ni fácil de escuchar, tan solo es cuando comienzas a sentir una atadura con el resto de los seres, a sentir lo que te enlaza a los demás, has tenido que llegar hasta aquí para ser tú y no solo tú.
jueves, septiembre 2
En la playa abierta, interminable, sin obstáculos cierras los ojos para correr; es una sensación difícil de soportar, imposible de mantener, no más de diez segundos se hacen inagotables y tienes que abrirlos; vuelves a intentarlo, aguantas un poco más, segundos de nuevo, llegas más lejos en la oscuridad; correr así es tan difícil como mantener la atención en cada segundo que vives, un segundo puede cambiar la vida entera, que no vuelves a ser el mismo jamás, solo otro tú que se pierde definitivamente y sigues siendo, esos segundos existen, son segundos encrucijada, no te den opción de elección; simplemente se trata de un golpe brusco o brutal que te cambia, que te descarrila la vida a otra dirección que no eliges y que no puedes abandonar ya.
miércoles, septiembre 1
Todos los metros que tienes por delante están vacíos, el sentido si lo tienen, está en ti; ya no hay un abismo entre cómo imaginabas cuando comenzaste que sería y ahora; no hay distancia entre la imaginación y correr agotado.
Pasas por todos los estados emocionales posibles en los segundos de las horas de la carrera, como cuando buscas esa voz que quieres escuchar, como cuando te das cuentas que aún recuerdas el número de teléfono de quien ya no está ni estará, un numero que no existe o que se lo habrán dado a cualquier persona y no te atreves a marcarlo no sea que salgan todos tus recuerdos y te golpeen donde no puedas esperarlo.