lunes, octubre 4

META

Querid@s tod@s ha llegado un final para 42 y 195

para tod@s l@s que puedan ir llegando de nuevas hasta aquí (l@s hay cada día y l@s voy conociendo por sus emails) tenéis a vuestra disposición en este blog:

  • la segunda versión de 42 y 195 para descarga y lectura en pdf,
  • una parte de los emails recibidos y las respuestas que intenté dar en ARCHIVO
  • las notas que escribí durante el verano que no están incorporadas en la segunda versión
  • y una especie de epílogo con unas últimas post que muestran la transición a la siguiente novela que he iniciado.
  • cuando haya alguna novedad la iré publicando.

Sinceras gracias a tod@s

Miguel


domingo, octubre 3

No nos damos cuenta, pero dedicamos tantas (todas) nuestras energías a combatir el caudal de azar que se introduce constantemente en nuestras vidas, a obstaculizar su influencia, a pretender controlar sus efectos y a restringir sus peligros. Hay tanta realidad que sin más procesamos como basura irracional; que hemos conseguido racionalizar y olvidar que en algún momento de nuestra historia como especie todo lo que hoy está en nuestra mente estuvo en alguna ocasión en nuestros sentidos.

sábado, octubre 2

La vida no nos espera. Todo ocurre sin necesidad de nuestro consentimiento, igual que gira la Tierra sobre su propio eje que también lleva dentro de sí el movimiento de traslación alrededor del Sol, que a su vez gira en una trayectoria circular alrededor del centro de la Galaxia, que a su vez se desplaza con una velocidad aún mayor que está dentro de un Grupo Local que forma parte, de otra estructura mayor. Sin ser conscientes de ello y, sobre todo, sin nuestro consentimiento. Todo había seguido su curso del que yo había permanecido ciego, sordo, mudo y desnudo; sin ser conciencia de ello, sin contar conmigo. Y ahora, sin más, esa vida volvía a arrollarme sin contemplaciones. Había creído ingenuamente estar fuera pero no, estaba en la misma pendiente que me precipitaba por un tobogán del que no veía el final, solo sentía la aceleración. Había creído que con una zancada lateral saltaba fuera de esa (mi) vida, como esquivamos un charco en una acera estrecha con un pequeño salto. Para salir de la Tierra las naves espaciales tienen que alcanzar la velocidad de escape, han de superar los 11 kilómetros por segundo para vencer la atracción de la Tierra. No hay velocidad, por mucho que huyamos, que nos permita superar la fuerza de atracción de nuestra vida, no existe la velocidad de escape de mi vida (que no suponga morir), siempre estamos obligados a vivirla aunque sepamos que nos dirigimos ciegos, sordos, mudos y desnudos hacia ningún lugar deseado.

viernes, octubre 1

Hay momentos donde el destino nos descarrila de nuestra vida y nos pone entre los ríeles de otra sin nuestra aprobación. Y sucede en un solo instante, sin posibilidad de resistirnos. Toma un tiempo saber que no somos ya los mismos. Mantenemos la ilusión de ser nosotros, exactos; y así seguimos como si nada importante nos hubiese sobrevenido. Sin ser todavía conscientes de que nada será jamás igual o que nunca volveremos a ser los mismos, necesitamos de voluntad y atención para no convertirlo en anecdótico. Se comienza a vislumbrar cuando algo nos sorprende de nosotros mismos, como si fuese por primera vez que respondemos, actuamos o sentimos de forma inesperada frente a nuestros hábitos de otro tiempo. Así comenzamos a aceptar con creciente perplejidad que las mismas nimiedades, situaciones o personas no nos provocan aquel agrado o ansiedad o entusiasmo: que la realidad no es como antes. Lo cierto es que lo que ha cambiado no es la realidad, es inmutable, somos nosotros. Solo al hacer el necesario esfuerzo es cuando identificamos ese lapso a partir del cual se desencadenó otra vida dentro de nuestra propia vida; y la anterior acabó en una vía muerta.