martes, mayo 30

Mingma tiene un móvil


Mingma me escribe diciéndome que ha recibido un móvil que le envié hace unos meses. "I get the mobile phone from you. I am so happy. Now I am trying to get a mobile sim card". Imaginaba que con las huelgas y manifestaciones en Katmandú no le habría llegado nunca. Pasa la mayor parte del tiempo en la montaña solo los meses más duros diciembre y enero y el monzón le dejan en casa sin ingresos, sin clientes, sin relación con la agencia para la que trabaja...

Me envía la foto de su ultimo viaje Mt. Bharuntse y el Mera Peak coin su hijo, Fuchhettar Sherpa, detrás de él y un cliente más abajo. La fotografía es estremecedora por la pertenencia a la montaña y a la inmensidad.

Ayer una amiga me escribía: "Jo!, qué bonito!, qué azul....huele a frío, a nieve. Un olor sin mixtura y sin piedad. Qué guay poder tocar eso, ¿no te da un poco de miedo?" Y no, no da miedo porque es inabarcable, hay un magnetismo brutal en la autenticidad del Himalaya... está dentro de la inmensidad y ese etnocentrismo tan nuestro se diluye, estás en manos de la montaña, le perteneces, lo sabes y lo aceptas... Y meses y meses después sigues sintiendo una nostalgia inhabitual y aunque parezca inverosímil quieres expeerimentar el enorme frío, el agotamiento, la falta de oxígeno a cambio de mirar el vacío de la inmensidad.

Objetivo: Mera Peak otoño 2007