viernes, junio 30

Hay que imaginarse a Sísifo feliz


La frase de Albert Camus: "Il faut imaginer Sisyphe heureux" enlaza con el Edipo de Sófocles, con el Kirilov de Dostoievsky, incluso con la conquista de lo inútil de Terray, en definitiva, es la expresión perfecta de la victoria absurda; y, no menos, del fracaso absurdo.

La parte trágica es ya hoy escasa y reservada a unos pocos -lo común se debe menos al arrojo por el límite que a la estupidez o el exceso de confianza- es por ello que Jean-Christophe Lafaille es un héroe trágico clásico. Alguien que se mata bajando por unas escaleras, es simplemente un desgraciado o un patán. Como escribe Camus, “lo trágico de este mito estriba en que su héroe es consciente”, Lafaille sabía que de sucederle cualquier cosa por encima de los sietemil nadie le podría ayudar. Gran parte del atractivo casi irrepetible que ofrece la alta montaña es que el destino nos pertenece, no se comparte, ni siquiera con el compañero de cordada.

Los dioses clásicos, poseedores de todos los defectos humanos, nos retan y vigilan en la subida pero también en los descensos. Por eso pertenecemos a la montaña hasta que la hemos descendido, donde el reto no disminuye, ni el peligro.Volver a pensar en luchar por subir nos llena de energías, de voluntad y dominio. Es un absurdo excepcional. No tenemos que imaginarnos felices, diría que somos Sísifos felices. No hay mejor prueba que la inquietud que se palpa de madrugada en los grupos indecisos a salir o no, a tentar el viento o la tormenta que amenazan pero no estallan para no dar opciones; siempre se sale y luego se ha devolver con el aliento del abandono en la nuca. Cada ascenso es un renovado compromiso con el absurdo que nos permite ser dueños al cien por cien -cada segundo- de nuestra existencia, eso no se consigue en las ciudades, arrastrados en un torrente de inercia inconsciente, desasosegante y voluble. Luego al pie de la montaña nos volvemos a re-encontrar a nosotros mismos; y ocurre que tras dieciséis horas de esfuerzo nos parece increíble haberlo logrado, sentimos como si hubiese sido otro. El esfuerzo basta como recompensa (a veces).

No se descubre lo absurdo, la afición por los dolores inútiles, el agotamiento, sin sentirse tentado a escribir algún tratado de la satisfacción.

jueves, junio 29

Riesgo


En el cálculo del riesgo se da una paradoja: por un lado, tendemos a considerar que se trata de un calculo racional, medido y sensato de alternativas y costes; pero lo cierto, es que la toma de decisiones en la mayoría de las situaciones de riesgo se toma a partir de sensaciones que tenemos en esos precisos instantes; y que son determinadas por nuestras experiencias pasadas en situaciones similares.
Por ejemplo, si ya hemos transitado la misma, o similar arista, tendemos a pensar que el riesgo es menor porque tenemos más experiencia y no porque la arista sea menos peligrosa ya que ha podido cambiar sustancialmente (por el frío, el estado de la nieve, algún derrumbre, riesgo de avalancha...)
En relación con los riesgos tendemos a subestimar unos y a sobreestimar otros. Vivimos en una sociedad que no sólo tolera sino que fomenta el riesgo en múltiples formas, una economía que lo glorifica y premia -aunque pueda salir mal- a los emprendedores. Así se inicia la carrera del riesgo, también entre los mejores de la montaña; así se explica que cada logro tenga que dejar pequeño al anterior y sólo se valore (y pueda patrocinar) el último riesgo asumido si se ha superado; asumimos que la magnitud de la derrota tiene como consecuencia natural la muerte. Es cuando fatalistas asumimos que ni el momento ni la persona para superar el límite han llegado aún.

Es lo sucedido con el alpinista francés Jean-Christophe Lafaille, desaprecido en enero de 2006, tras intentar la primera ascensión invernal y en solitario del Makalu (8.462 metros). Lafaille ya habia iniciado la carrera de lo no hecho nunca antes en 1995 al encadenar en solitario las diez caras nortes alpinas de mayor dificultad en 16 días. Hace dos años, Lafaille, fue el primer alpinista en conseguir hacer un ochomil en solitario y en invierno, algo considerado hasta aquel momento imposible, al coronar el Shisha Pangma. El mito de Sísifo tiene sus grandes continuadores en los alpinistas e himalayistas.

miércoles, junio 28

El fantasma de la retirada


Todos somos prisioneros de nuestras propias decisiones una vez que se está al pie de la montaña, tan cerca de ella que no se puede ver. El hecho de decir el primero: "Volvamos atrás", supone un acto de sinceridad siempre, muy pocas veces de temor, el reconocimiento de la fatalidad en caso de proseguir. Hay un segundo de sublevación, para oponerse a lo inevitable, pero nada será ya lo mismo por que no hay huella hacia arriba que abrir y solo pasos hacia abajo que recuperar. Estamos dentro de la montaña, le pertenecemos, hasta que volvemos a verla desde lejos. En realidad, hay signos que atender, no casualidades... subiendo el Tacul, perdí las gafas de glaciar en la rimalla (tenía las de ventisca), la batería de la cámara fotográfica se salió inexplicablemente de su lugar y cayó a la nieve, Carlos tuvo que reajustarse un crampón y finalmente vimos rodar durante un minuto su cámara dentro de la funda, montaña abajo, esperando que se detuviese en varias ocasiones, intentando detenerla mentalmente. Si no fuera un sinsentido diría que eran signos. Para los orientales -alejados del principio de causalidad- la realidad contiene todo el significado del mundo en cada momento irrepetible y nada, absolutamente nada, deja de tener una razón para ser como es; y como sucede en cada preciso momento.

Aunque nos resistamos a aceptar lo que puede significar, es más simple rechazarlo que intentar explicarlo, solo lo hablemos con aquellos que nos dan pie a ello, no dejamos de presentir que hay algo más que mera casualidad. Es muy probable que exista un principio vinculante no causal, podemos rechazarlo por superstición o aceptar sin poder explicarlo. Por tanto, las coincidencias no existen.

martes, junio 27

Dru


El pilar suroeste del Dru fue, casi con seguridad, el último gran mito de la inaccesibilidad alpina; Walter Bonatti lo liquidó en 1955 tras cinco días en solitario, en un estado "místico y visionario". Los Alpes están domesticados hace décadas y no dejan de mantener la fascinación, el reto y el peligro para cada generación.

Hace años el Pilar Bonatti se derrumbó y el mito de Bonatti -que a diferencia de otros grandes alpinistas como Buhl, Terray, Lachenal, etc. sobrevivió a su instinto de autoaniquilación en la montaña, y hoy sigue vivo- se hizo tan enorme como el propio Dru. Ya nadie podrá hacer nuevas ascensiones al Pilar Bonatti que se abrió y cayó hacia la profundidad del glaciar.

Utilizando clavijas y tacos de madera, los métodos tradicionales de los años 30, sin ayuda artificial para la escalada, Bonatti estaba resolviendo en un Dru "cruel e irreconocible", colgado de cuerdas de cañamo un profundo resentimiento que arrastraba desde el ascenso del K2 por la expedición italiana. Para Bonatti cualquier ayuda a la escalda, como espits o pitones, anulan la aventura, las ayudas artificiales no son otra cosa que "hacer trampas en el juego que libremente se ha elegido" y utilizando esos medios espúreos "ya no se vencerá lo imposible, se eliminará". Como escribí desde Chamonix, el riesgo se mantiene pero se elimina el peligro, a no ser que vayas buscándolo de manera expresa. Todo un signo de los tiempos.

lunes, junio 26

Aprendido un poco más de algo


La vida actual, la nuestra, nos provoca –por lo normal- un estado de inquietud y de conflicto. Nuestra voluntad nos lleva a querer ordenar la realidad según nuestros deseos, incluso que el tiempo meteorológico nos sea propicio para conquistar las cimas. Me vuelvo aprendiendo un poco más de algo. No podemos levantarnos a la una de la madrugada, ni a las tres, ni a las siete queriendo que hayan cambiado el viento y las nubes y la isobara de 0 grados. No podemos ordenar el día a nuestra voluntad, nadie reconoce pretenderlo pero, en realidad, es lo que esperamos, lo que deseamos. No podemos predeterminar ni la siguiente hora aunque lo creamos. La ansiedad proviene de que la realidad no es la que preveemos y planeamos. Esperamos que la naturaleza no cambie, que el viento no sople, que el agua no caiga, que el sol no caliente la nieve. Es la ficción de que lo que no puede ser más que momentáneo pueda persistir. Luego nos deprimimos y, y yo me lamento de mi mala suerte –algo, he aprendido tras analizar la confusión de mi mente. El ego solo es una creación mental, no algo físico; cuando creemos que lo vamos a perder creemos que perdemos la personalidad, nuestra naturaleza...

El no poder llegar a la cima del Mont Blanc sólo ha sido una expectativa insatisfecha, un pequeño salto. Ahora lo sé. Por lo demás, perfecto.

domingo, junio 25

La montaña fluye

"Este orden del mundo, el mismo para todos, no lo hizo dios ni hombre alguno, sino que fue siempre, es y será fuego siempre vivo, prendido según medida y apagado según medida"

Heráclito de Éfeso (544 a.d.C - 484 a.d.C)

En Mer de Glace escuchamos por detrás del Dru el estruendo interminable de una avalancha de piedras, fue creciendo hasta convertirse en algo tan inesperado como sobrecogedor. Si se presta la suficiente atención, se puede ver como la tierra, el hielo y las piedras están en constante movimiento: una piedra se desliza, la tierra se agrieta, el hielo se deshace y el agua del glaciar lo horada provocando líneas sobre el hielo que lo acaban rompiendo en enormes grietas, las rocas resbalan y chocan, la nieve se deshace... La montaña fluye, como el río de Heráclito que nunca es el mismo. La montaña no es la misma de un día para otro, ni nosotros, esa es parte de la magia: la impredecible accesibilidad, el logro simple de un día es la imposibilidad del siguiente. No sólo no subimos la misma montaña aunque sigamos las huellas de otros sino que ni siquiera es la misma de un día a otro (ni nosotros). Sólo resulta más fácil vivir con la macrovisión de la permanencia, nos es más cómoda, más comprensible o asible, así vamos de ficción en ficción creyendo que la realidad es la realidad, o peor, que la realidad es la verdad. Nada es lo que no era en el momento anterior, son aparentes verdades que nos consuelan.

En la interpretación de Heráclito que hace Aristóteles afirma: “supongamos que acepto que todo se mueve, que nada permanece, en última instancia al menos, siempre hay algo que permanece , y es ese constante movimiento”. Siempre, constante.

sábado, junio 24

Marathon du mont blanc

Hay que tener suerte al elegir los días de ascensión, ayer y esta mañana (escribo ya desde Madrid) hacía un tiempo estupendo y el cielo azul y sin viento y con envidia y cauterizando -aún- la decepción...

Para contrariarme, un poco más, mañana domingo se corre el maratón del Mont Blanc (sólo me he podido comprar la camiseta - y casi me inscribo para el 2007, claro, fliparon...) Así que ya hay objetivos nuevos: lo pendiente -subir, subir- y la síntesis de la larga distancia y la montaña -correr y subir-.

viernes, junio 23

Último mensaje desde Chamonix

Se acaba la bateria de este cacharro... vuelvo al papel
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Mer-de Glace

Leo que Goethe y otros personajes se sintieron mas sobrecogidos por el glaciar Mer de Glace que por el Mont Blanc claro que no subieron en tren, ni para bajar tenían a las paredes escaleras (peligrosas) y, con seguridad, el glaciar tendrían muchos centenares de metros mas de longitud. Durante las horas que hemos ido caminando he encontrado muchos tipos de basuras y algunos con cierta antigüedad, como las antiguas anillas de las latas de bebidas (que se arrancaban del cuerpo de la lata) y todo tipo de cristales. Imagino que no fue Goethe, Napoleón III o Chateaubriand los que las arrojaron y esa es la basura que emerge nada más. Por lo demás una excelente forma de tomarse un muy caro café o bebida observando lo que podría costar un día de marcha ver. Menos mal que no llegaron a hacer el tren previsto a la cima del Mont Blanc. Bromeando, e intentando ser sarcástico, le he dicho a Carlos que en no tardaran en subir a turistas en helicóptero al Mont Blanc... bueno, parece que ya lo hacen.

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Chamonix, la vanguardia de la humanidad

Chamonix es la vanguardia de la humanidad. Puedes pasar de la comodidad del valle a 3.800 metros en apenas media hora. Es capaz de reunir el consumo moderno con el ocio extremo vivido al límite. Se puede transitar sin dificultad entre no hacer nada en la terraza de un hotel a jugarte (y perder) la vida en una pala de 70 grados o en una grieta. Quien no valora la vida quizás no la merezca, por eso los que subimos a las montañas la valoramos en cada paso que damos por que sabemos que unos centímetros más allá se pierde. Y no por ello nada deja de ser auténtico, el ocio es ocio y la muerte sucede de verdad constantemente. Cuando dos tercios del mundo financian la progresiva decadencia del otro tercio, que además sufre cada vez más de ansiedad y depresión, es como se entiende que el ocio se tenga que aprovechar al extremo.
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jueves, junio 22

Cementerio y museo alpino

No tiene nada de necrofilia pero me gusta visitar los cementerios. Ya lo tenía previsto y también que buscaba. La tumba de Terray la he encontrado a los pocos metros de la entrada del antiguo cementerio: un monolito sin forma determinada de granito, sin referencia religiosa, con el nombre y los anos de nacimiento y muerte. Mi fascinación por Terray está ya en este blog con una larga entrada. La tumba no tiene lápida y tiene plantadas flores. Alguien cuida desde 1965 esa tumba. La de Louis Lachenal, si cabe me resulta aun más fascinante que Terray, me ha costado encontrarla algo más, muy parecida a la de su compañero, si tiene una cruz cristiana y hay una placa blanca añadida de Adèle, su mujer (una mujer no menos fascinante. Me ha decepcionado, el al menos aparente abandono, de la tumba con hierbas altas. Más tarde he ido al museo alpino, nueva decepción: mas parece un museo a los orígenes de la conquista del Mont Blanc. Nada del alpinismo de posguerra mundial. Hay demasiada historia sin incluir para que tenga el pretencioso nombre de museo alpino. Le deben dar tan poca importancia que ni les preocupa que la encargada de la entrada al museo no hable ni papa de otro idioma que no sea francés. Por lo demás, genial.

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Mente disparada.......................................

Ayer por la tarde tan pronto llovía como hacia calor... Estaba tan cansado física y activo mentalmente que no pude dormir por la tarde ni, casi, por la noche a pesar de que me acosté entorno a las 12 y tras andar de un lado para otro eN Chamonix y recorrer el camino de la Frasse a Chamonix dos ves (esta mañana he hecho auto stop para venir a Chamonix) (Por cierto, el próximo sábado es el maratón del Mont Blanc, como se cruzan maratón y montaña, así que el ano que viene...) A las 6 estaba despierto, me he podido quedar tranquilo en la cama hasta las 7, deambulando y escribiendo hasta las 8 que he desayunado... Estaba diluviando y casi me he alegrado del mal tiempo... ¡Que estupidez!!!!!!!!!! Y no puedo culpar a la altura.
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miércoles, junio 21

Esta vez casi

Nos hemos quedado a 150 metros de la cima del Tacul después de pasar las palas de 70 grados, la rimalla con un paso difícil, los chilenos no pudieron, mucho mucho viento y ráfagas de nieve, en la rimalla he perdido las gafas, menos mal que siempre llevo unas de repuesto, hemos pasado los seracs y cuando teníamos que comenzar a cruzar de derecha a izquierda todo el plateau Carlos ha dicho que estaba muy expuesto al viento (abajo daban 70 Km. hora en Aguille d'Midi, no tendríamos menos de ráfagas de 90 km.) había muchas nubes y no clareaba nunca a pesar del viento. Entiendo que había riesgo de que arriba nos agarrara una tormenta, lo mismo si o no, pero había posibilidades de que fuese mal, con buen tiempo tiene su accesibilidad, con mal tiempo como hoy es echarle un pulso innecesario a la montaña. Yo hubiese seguido mas y lo he dicho una vez para llegar hasta el ultimo y enorme serac. No he querido insistir no era su ascensión sino la mía y el riesgo y el peligro de ambos. No se si le ha afectado que en ese último pasaje ha perdido la cámara, y lo que es peor las fotos, el me había hecho unas cuantas sobre todo el día de la arista. Quizás si le ha afectado, ha dicho que a cámara era de su mujer. No la hemos podido recuperar a la bajada, estará en alguna grieta. El caso es que viendo la cumbre cerca aunque la distancia nos hubiese llevado una hora y algo mas... Esta vez no.
(Quizás dentro de decenas de años aflore la cámara de dentro de las tripas de la montaña la cámara, como las fotografías las hizo Carlos saldré yo en esas imágenes)
El Mont Blanc imposible toda la semana, no ha subido nadie, mucho viento 70 Km., ventisca... La hostia.

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Salimos para intentar el Tacul

Hace mucho viento, levanta la nieve y crea ventisca, no demasiado frío, nubes muy amenazantes... mal rollo, no se puede subir el Mont Blanc y el Tacul no es el reto...
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Viento

A la 1 de la madrugada estábamos todos abajo. Los tres catalanes, la pareja de chilenos y nosotros. Enorme viento. Cruzamos conversaciones y es obvio que estando todo tapado es mejor esperar a las 3. A la cama.
En la oscuridad escuchamos el viento parece que afloja.
Las 3, sopla fuerte y no se ven estrellas. Es el momento de la verdad. Todos desayunamos. Nada cambia, ni el viento, ni las nubes (una bastante oscura). La pareja de italianos se preparan, salen a mirar salimos a la terraza todos por separado, juntos... Vuelve el italiano y dice que “fuora e nero e bruto”. Hay una certidumbre íntima, terca y muda: hoy no es el día de subir el Mont Blanc... hay tiempo pero no es el tiempo, somos fieras enjauladas en nosotros mismos en la madrugada y no nos importa más que la tormenta.
Voy a esperar más...
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martes, junio 20

Vissi d'arte

Tras haber leído varios periódicos muy atrasados (he acabado con todos los sudokus sin hacer) y revistas de viajes, montaña, mountain bike, después de hablar con unos italianos sobre el tiempo y la vía de subida al Tacul, haberme bebido tres bols de té, pasar sentado un buen rato en la terraza mientras caen pequeños copos de nieve, releer varias veces el parte metereológico de ayer sacando el francés del fondo de mi subconsciente (de existir) tras haber revisado el mapa de la zona y haber observado absorto por la ventana los perfiles de las aristas nevadas he decidido ponerme a escribir de nuevo mientras escucho en el ipod una y otra vez el Vissi d'arte de Tosca por Maria Callas.
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White out

Cuando en mitad de la nieve llega la niebla se pierde el sentido de la orientación, y lo único que queda es seguir la huella, que puede ser de otro que este perdido; las brújulas a causa de las enormes masas de piedra y según sea la misma pueden dar lecturas erróneas en las brújulas, el único recurso es la suerte pues hasta los mas experimentados se pueden extraviar. Para nosotros el día ha acabado a las 14, ya estábamos de vuelta tras salir a las 9. Mucho viento, ráfagas fuertes y muchas nubes que ocultaban a menudo el sol, además una fuerte neblina opaca el paisaje. Hemos ido bajando unas dos horas dejando a la derecha la Punta Lachenal y a la izquierda las Grandes Jorasses y el Diente del Cocodrilo hasta que ha aparecido el Grand Capucin, Lachenal y Bonatti, dos de los grandes de verdad. Hemos llegado hasta Tour de Ronde y hemos comido unas barritas y chocolate mirando las enormes paredes y las enormes grietas. Nos hemos tenido que encordar porque algunas estaban abriéndose, otras son tan grandes como amedrentadoras. El camino de vuelta, siendo todo de subida lo hemos hecho en menos que el de bajada, hemos parado a hacer fotos. El gemelo bien, solo tengo molestias no debe haber rotura fibrilar, del esguince que me hice en una acera de Madrid, molestias menores físicamente bien. Durante la ultima media hora de regreso solo pensaba en beberme un litro de te. Hemos comido con la pareja de chilenos y los catalanes que subieron tras nosotros la arista. Esta noche a las 2 haremos por subir el Mont Blanc. Posibilidades por motivación y estado físico 90%, por meteorología a falta de ver el parte menos del 25%. Carlos es un optimista metereológico, especie de optimista que no tenía catalogada.

(Lo malo de ser inteligente es que casi siempre adivinas lo que va a pasar, prevees el comportamiento de las personas y le quita suspense a todo)

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Futbol

No teníamos ni idea de como iba el mundial de fútbol, bueno Fernando me ha enviado el siguiente SMS "Toma toma toma, al final ganamos 3-1.perdiendo 75 minutos desde el minuto 5" Creo que jugaban contra Túnez, algo me pierdo entre la euforia de mi tranquilo hermano y la magnitud de la hazaña de vencer a Túnez. Begoña también me escribe un SMS mas escéptico pero rodeada inevitablemente de fútbol "Acabo de leer tu blog. Vaya! No sé si eres el primero que cuenta su ascensión desde una blackberry, pero voy a preguntar... Precisamente estaba pensando en llamarte este fin de semana porque creía que sería más fácil pillarte en casa! Bueno, supongo que estás disfrutando como un crío del frío, el esfuerzo y las privaciones... Mientras te escribo, está jugando la selección española de fútbol, contra Túnez, y va perdiendo. Todo el periódico está pendiente de la tele, justo en plena hora de cierre, y todo son gritos, lamentos e insultos. Muy distinto de la soledad y el silencio de la montaña, imagino. A ver si nos vemos cuando vuelvas y me lo cuentas en vivo". Fútbol es fútbol...

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Mal tiempo

A las 7:30 mientras desayunamos vemos la retirada de los que salieron a las 2 de la madrugada. Como mínimos insectos descienden la falda del Tacul, el viento sopla muy fuerte y levanta la nieve de las aristas, barre las laderas y va desdibujando las huellas. Las nubes están altas, el Tacul y el maudit visibles pero el Mont Blanc debe estar parando incluso las más altas. En todo el tiempo que llevamos aquí nadie ha subido al Mont Blanc, ni tan siquiera se ha hecho visible. El parte adelanta menos viento para mañana 50 Km. hora, hoy avisaba de 90. Hay unos quince que no han salido esta mañana, se les nota contrariados, tampoco pueden bajar a Chamonix por que el teleférico esta cerrado por el viento. Hace bastante frío y además todo el mundo tiene demasiado tiempo para relamerse la decepción. Vamos a salir a dar un paseo hacia el diente del Gigante, con calma y para gastar algo de energía, se come tanto que si hay inactividad pesa, apenas he desayunado. Incidencias: molestias en el gemelo izquierdo a causa del tirón de ayer.

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lunes, junio 19

El tiempo

Hay dos tiempos: el metereológico que a todos importa y del que se habla. Se sabe que dependemos de el tanto como de la misma montaña y de la suerte (también). Lo dicho se habla poco debido a una suerte de fatalismo sin pesimismo, se acepta, como lo que, algo inconmensurable. El otro tiene que ver con el tempo de las cosas, madrugar mientras la mayoría duerme, ir a la cama cuando la mayoría cena. Cuando hay que hacer cima, se desayuna a las dos de la mañana y se camina de noche hasta que el amanecer baja de las cimas. Luego sobra mucho tiempo desde que se vuelve hasta que llega la cena a la hora de la merienda. Comida fuerte, abundante y bien recibida. En los albergues no hay muchas posibilidades de intimidad, mesas comunitarias, colchones pegados unos a otros, servicios compartidos... Y el tiempo que se vigila como sin querer, con la esperanza de que la montaña nos permita subir a tiempo y bajar a tiempo...

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Areté de les Cosmiques

Después de una noche algo difícil por el calor y algo de dolor de cabeza por la altitud he conseguido dormir bien desde las 4 a las 7.
A las ocho en punto estábamos al pie de la arista. Tras una primera pendiente bastante fácil, un rápel. Me he fijado como un guía cercano a los 60 anos, lo ha destrepado. Luego otro rápel, este si inevitable, he caído unos cinco metros hasta que la cuerda se ha tensado. Luego ha comenzado la escalada en roca, la nieve blanda por todas partes te hace desconfiar al pisar. Las trepadas con los crampones por la roca, espectaculares, pasos estrechos, remontadas acaballo sobre el granito, fisuras, progresión con las manos, tomando y guardando el piolet. Ha sido tan espectacular, intenso, con tal nivel de concentración que en ningún momento he pensado en cuanto podía faltar. Al mismo tiempo esperaba que acabase y que no terminase, cada paso superado daba entrada a uno nuevo y distinto. He tenido que tirar de todos los recursos de escalada, imprescindibles y sorprendentes. Apenas hemos parado para beber y quitarnos y ponernos rocas, mucho viento, calor, nubes amenazantes. A pesar de la altura no he podido ver Mont Blanc, todo el día tapado, el Tacul ha estado bastante despejado, el Maudit menos. La meteo no apunta muy bien para mana que lo tenemos de descanso. Tres y horas y 45 hemos tardado, a buen ritmo, en llegar a la terraza del Aguille d'Midi. Una pasada. Incidencias: tirón en el gemelo que ahora en frío me hace cojear un poco. Dos cortes de crampones en el pantalón y un moratón en la rodilla. Ha valido la pena.
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domingo, junio 18

3.613 metros

He dejado en Chamonix todo lo que no he considerado imprescindible y algunas cosas que quería llevar, un libro y un cuaderno para escribir. Así que lo único que tengo para escribir es esta maquina. Si 42 y 195 fue la primera novela escrita en un blog, al menos en España, entiendo que esta es la primera crónica de montaña escrita con una blacberry y publicada en un blog en tiempo real.
Los montaneros somos gente tranquila, el refugio está bastante lleno pero no hay demasiado jaleo.
Un té es aquí un pequeño lujo pero fantástico placer. En la barra hay una gran tarta de cerezas que despierta la gula. El agua a precio de alcohol, 5 euros una botella, o condenados a morir de sed rodeados de nieve. Vamos a cenar a las 6:30. No sé donde esta Carlos, le agradezco que no me agobie. Me gusta estar en silencio.

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Refugio les Cosmiques

A unos 3.500 metros de altitud. Hemos subido hasta Aguille d'Midi con ventisca. Mientras los turistas huían en masa en el teleférico que desciende solo subíamos cuatro. Nos hemos cambiado en el túnel, el viento ululando, el agua y la nieve golpeando los cristales, con el sonido metálico de los materiales, en silencio. Así ha surgido ese sentimiento de vulnerabilidad, frente a la enormidad del entorno. Para empezar el descenso bastante vertical por la estrecha arista, un desnivel de unos 300 metros, con mucho calor y nevando. Las paredes de granito son impresionantes, no es extraño que hayan fascinado a generaciones, y seguirán haciéndolo.

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sábado, junio 17

Campamento base

Un día después de nuevo esperando en el aeropuerto de Madrid. Los aeropuertos son como los campamentos base de las vidas modernas. Hace no demasiadas décadas en España la gente nacía y pasaba toda su vida sin haberse alejado del lugar donde había nacido. A los hombres el servicio militar era el hecho que les transplantaba a alguna ciudad, y a ellas el viaje de novios. Hoy parece que descansásemos en los aeropuertos entre acontecimientos personales o profesionales. Creo recordar que mi primer viaje en avión fue a los 22 años, mi hijo Álvaro antes de cumplir el primer año. Lugares a los que parece inevitable regresar, como si resbalásemos involuntariamente hacia ellos como el agua a los desagües.

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viernes, junio 16

aeropuertos

En la practica usamos mucho mas de nuestro tiempo en los aeropuertos que
volando. Tal es asi que comienza a ser sospechoso que en un mundo cada vez
mas orientado a la eficacia se den semejantes derroches de tiempo. No debe
ser casual. Un negocio enorme esta creciendo hasta convertir a los
aeroipuertos en mega centros comerciales donde gastar el dinero a la par que
se pierde el tiempo. Del original duty free con alcohol y tabaco se ha
pasado a poder comprar practicamente cualquier cosa. Sera por eso que todo
se retrasa con meticulosa exactitud? Manana llego a Ginebra a las 19,50 y no
hay forma de ir hasta Chamonix sin alquilar un coche, ni tren, ni
minibuses... Parece incluso planificado entre la compania aerea el
aeropuerto... Extrano, verdad? Sigo esperando en El Prat, conteniendo el
impulso de arrojarme a cualquier cafeteria y ejerciendo una paciencia
infinita.
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jueves, junio 15

la mente enemiga


En la escalada en roca la mente es el enemigo, como en el budismo, hay que vaciar la mente de pensamientos, confiar ciegamente en tu compañero de cordada que es tu línea de vida real, olvidar la ley de la gravedad y ver peldaños y asas donde solo hay pequeños resaltes. Acabas por descubrir una fuerza inhabitual, una resistencia novedosa, la mayor parte mental que te hace asirte para conquistar lo inútil.

miércoles, junio 14

nuevemiles

Gracias, a los silenciosos visitantes de 42 y 195, a los que escriben de vez en vez, a los nuevemiles, a todos, a todas, a ti también sé que me sigues estés donde estés y no voy a olvidar ese tono de voz, cielo, sol... besos y abrazos.

Miguel

martes, junio 13

aceptar el riesgo

Fracasar es siempre mucho mejor que no haberlo intentado, mejor que haber
cedido al miedo, mejor que no tener respuesta y tener que seguir viviendo
con el «que hubiese pasado si...»
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lunes, junio 12

Escalada en roca


Una de las primeras ideas, si no la primera, que cruzan por la mente al enfrentarse a las primeras paredes es por ahí no subo yo. Se dan los primeros pasos y cuando se ha ganado una altura de dos o tres metros comienza a caer de todo sobre la cabeza, como si se tratase de una avanlancha o un desprendimiento... son todo tipo de dudas.

La primera victoria no es contra la ley de la gravedad sino contra la paralización de la voluntad; y el puro institnto de ceder. es muy llamativo que el empuje no sea el de supervivencia si no el de la derrota. Se trata de una vivencia emocional muy similar a cuando en el maratón todo el cuerpo se rebela: los músculos, los tendones, el estómago, y duelen las piernas, los ojos, el pelo... es cuando el dolor brota de todas partes y no se trata de algo parcial sino que es, exacto, un miembro más... Aprender a ignorarnos a nosotros mismos es todo un aprendizaje necesario en el maratón, tienes que disociarte del cuerpo como si no fuese tuyo, como si se tratase de un enemigo necesario.

viernes, junio 9

esguince

Tumbado en la camilla del fisioterapeuta.

Es un lugar comun ya quejarse de las obras en Madrid. Ayer una acera hundida
parcialmente me hizo tropezar y hacerme un esguince. Apenas quince
centimetros de bache en la acera me hicieron ver alejarse de mi mente los
cuatromiles de los Alpes. Increible.
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lunes, junio 5

McLuhan

McLuhan escribió que las tecnologías son las herramientas de extensión de la
conciencia y por tanto de las capacidades; y un elemento transformador de la
cultura y la sociedad. No hay que irse más que una década atrás para
comprobar como han cambiado nuestra forma de relacionarnos, trabajar y
comunicarnos Internet y la telefonía móvil. En este blog escribí mi novela,
42 y 195, en tiempo real y online enviando cada día un email que se
publicaba. Inevitablemente tenía que estar frente al ordenador de casa o el
trabajo para poderlo enviar. Es posible que algún día enviase el email desde
algún cibercafé, pero si así fue, no deja de ser una anécdota.

Ahora me encuentro con las posibilidades que ofrece la blackberry de
escribir sin importar donde esté, lo único que necesito es cobertura. En
unas semanas viajo a los Alpes y me fascina la idea de ir publicando el blog
desde la montaña. Claro ya echo de menos la opción de publicar fotografías.

La inmediatez es la gran macro-tendencia en la que estamos envueltos. Tener
todo y ya al alcance, justo lo contrario en lo que nos esforzamos por educar
a las próximas generaciones: paciencia, constancia... Interesante ¿no?

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Mensajes al blog desde mi blackberry

Prueba de texto


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