lunes, noviembre 5

Diccionario de Memeces dominantes: La exquisited de la simplicidad

El Diccionario de los lugares comunes de Flaubert fue un proyecto (ideado en 1847 y publicado póstumamente en 1911) en el que recopila las memeces y lugares comunes dominantes de su época. Es cierto, el Diccionario no está a la altura de otras de sus obras y está lastrado desde un inicio por la incontestabilidad de que los tópicos y estupideces compartidas de forma acrítica en cualquier época, en la suya la mediocridad de la clase burguesa, por decenas de miles de personas no entran nunca en un solo libro, convirtiéndose así en una obra infinita y sísifica.

Ojeando el suplemento de ayer domingo me encontré con un tal, Lucien Aubert, millonario de Mónaco y de la industria dermoestética, donde el entrevistado afirma: "No creo en la sofisticación, me parece un lujo artificial. Para mí, la exquisitez está en las cosas sencillas". El tópico ya apesta y horroriza, me reiría sino me irritara tanto... La lástima y lo innegable de semejante afirmación es que para volver a la simplicidad, a la sencillez, sería estupendo haber habitado antes la sofisticación.

Tiendo a sospechar, manías de uno, que ese discurso tan extendido, medio imbécil y por entero clasista sobre los grandes beneficios de la simplicidad no es más que la forma de confirmar que las masas, según su punto de vista, se queden en la exquisita simplicidad sin haber visitado jamás o en con la mera imaginación contemplativa la sofisticación. Uno de los negocios que más ha crecido en las dos últimas décadas es el del consumo del lujo y de las falsificaciones de marcas de lujo. ¿Por qué razón les extrañara a los idiotas de la simplicidad que las clases medias quieran ser como ellos si son millonarios gracias a esa clase social? ¿Por qué el tal Aubert no sentirá la nostalgia de irse a vivir a la simplicidad absoluta de algún país latinoamericano, asiático o africano a disfrutar en estado puro viviendo con tres dólares al día o mucho menos?

Eso sí, el memo de la exquisitez de la simplicidad se fotografía junto a yates y veleros, con una mansión al borde del mar de fondo, posa con un coche descapotable a la puerta del Casino de Montecarlo tan hortera como enmohecido... lo dicho pura simplicidad, ¿o será una simplicidad postmoderna o deconstruída? ¿O se está riendo sin más de tres cuartas partes del planeta? ¿O está tan seguro de que somos imbéciles? ¿O lo son los de El País por entrevistarle? ¿Y quién será el/la idiota que hace los extractos de la entrevista y los pone en negrita? ¿Y por qué razón pago por semejante basura informativa que no puedo elegir -bendita Internet?

Sin pasar muchas páginas todo convive de forma natural con otro reportaje sobre los Esclavos del siglo XXI donde se da la simple cifra de que 27 millones de seres humanos son explotados contumaz y miserablemente en nuestro planeta, donde los traficantes de personas se embolsan 32.000 millones de dólares al año, claro que no es más que el tercer negocio en facturación tras las armas (los estados) y las drogas (los estados paralelos)... Peste de especie.

1 comentario(s), léelo(s):

Anónimo dijo...

Directo, arrogante, cirujía de la palabra, te sobras, eres un crack