Enrique Dans y yo
Enrique Dans, es un blogger de prestigio. Le conocí en el Instituo de Empresa en la transición del MS-DOS al Windows 3.11. Nos daba clases de office los viernes por la tarde en un MBA, así que tengo que reconocerle que es la persona que (hace bastante, se deduce) que me enseño los primeros pasos en Excel. En los consejos que estoy dando sobre cómo escribir y gestionar un blog en mis otros blogs cito a Enrique Dans como blogger de prestigio y le "utilizo" con cierto sentido del humor. Es curioso, me lo encontré de casualidad en unas oficinas del IE cuando fui a tomar un café con Salvador Aragón (gran persona, por cierto). Otra persona le estaba dando la charla sobre los límites de la gestión y concesión de derechos a segmentos de ciudadanos (o animales, hablaba también de los metros cuadrados de los cerdos, etc. no viene al caso). Enrique no hablaba, aunque sé que es buen orador, buena persona (hasta dónde le conocí) y casi me atreví a decirle que no se tomara a mal que le citara en mis post. Bueno, Enrique, ya lo sabes... buen rollito!!! La próxima, te digo algo. Bueno os pongo un post de denuncia de Enrique Dans, con el que estoy al 100% (no más) de acuerdo.
A esto se le llama ROBAR
Esta factura que tenéis a la izquierda (gracias, Javier) no es más que la imagen de una barbaridad, de una sinrazón, de un robo. Me da lo mismo que me roben así a que lo hagan a punta de navaja: de hecho, es peor, porque en este caso ni siquiera puedo buscar la protección de un policía.
Pocos productos soportan una presión impositiva por un valor superior al precio del bien que gravan. Ni gasolina, ni alcohol, ni tabaco llegan a semejante barbaridad. Claro, puestos a robar, hagámoslo en aquellos productos que tengan un impacto directo sobre la sociedad de la información, aquello que fastidie más a esos “pendejos digitales”: sus soportes de almacenamiento, sus discos duros o, puestos a hacerlo mal y redactar de manera ambigua, hasta ordenadores como el Asus Eee o el Mac Book Air provistos de memoria flash. Da lo mismo que compres para algo para grabar tus fotos, para trabajar, para distribuir un programa o para lo que quieras: en cualquier caso, todos a financiar a los amigos de la SGAE.
No por esperado resulta menos impresionante. O injusto. O salvaje. Esto es lo que a toda prisa al final de la pasada legislatura aprobaron nuestros políticos: la auténtica imagen de una sinrazón. ¿Proteger la cultura? No me hagas reír…
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