miércoles, agosto 27

Dove y Greenpeace

Muchos de vosotros conoceréis los muy extendidas vídeos (evolution, pro-aged) en Youtube de la marca Dove donde apelan de forma inteligente a lo natural y auténticos que son sus productos de aseos y belleza, incluso se han apropiado de la categoría de la belleza real; donde sin ningún tipo de reparo afirman "ayudamos a las mujeres a vencer la presión excesiva de la belleza". Como toda empresa multinacional -hay un dicho popular que todo potentado y multinacional esconden un muerto en sus armarios- tiene un reverso que al menos es sacado a la luz, de vez en cuando, para desenmascararlo. ¿Quién puede creer hoy en día que una multinacional, como Unilever, le importa otra cosa que no sea crecer en ventas y beneficios lo que espera cada año de ellas Wall Street?
Greenpeace ha puesto un peso en el otro lado de la balanza para demostrar como esa marca también prodice estragos en la Naturaleza. El problema de destruir el medio ambiente es que nunca se contabiliza en las cuentas de resultados de las empresas, sino que esos costes van directamente a deteriorar un entorno donde viven millones de personas y contra el planeta que no es de nadie sino de todos.

Hace poco hablando con mi amigo Aitor de la crisis económica le decía que mi temor está más en una próxima crisis ecológica global que en una económica. Éstas últimas son endémicas al sistema capitalista y siempre hay recursos ingentes para contrarrestarlas: cada vez son más frecuentes y de menor extensión. El temor de que nos acerquemos a la racionalidad de un suicidio ecológico colectivo está en el horizonte.

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