DIA 3. CHARLA COLOUIO CON INCONDICIONALES EN EL HOTEL VELAZQUEZ
"Después de todos mis viajes y escaladas soy un creyente con muchas dudas"
El lugar de encuentro hoy con Walter Bonatti es una sala del Hotel Velázquez. Un cuarto de hora antes de comenzar Bonatti ya está firmando libros. No lleva corbata y ha vuelto a un estilo más informal. El acto también está organizado por la Sociedad Geográfica Española (SGE). Los asistentes que van llenando la sala tienen un perfil menos profesional que los de ayer, se ven más pantalones vaqueros, más polares, más zapatillas o zapatos de montaña, más camisetas. Identifico cinco o seis personas que han estado en los actos de los días anteriores, que han hecho una peregrinación laica similar por Madrid con Bonatti. En las paredes han adherido varias fotografías de Bonatti como escalador –que luego se desprenderán- que desentonan por completo de la decoración de la sala con varios cuadros de bodegones de frutas con loros. Las personas que llegan no se dan besos al aire, ni miran las blackberrys o los móviles a cada momento, muchos observan a Bonatti que se mueve como uno más de un lado a otro con lentitud y charla sin elevar el tono de su voz con quienes se le van acercando. Abundan las cámaras fotográficas, hay un ordenador conectado a un proyector. Inexplicablemente mi cámara fotográfica está sin memoria, me la he dejado dentro del ordenador al descargar las imágenes previas. Luego arreglaré con un fotógrafo el tema de que aporte sus fotografías si llega a ser necesario. Mi única tecnología disponible en el momento es el bolígrafo y el papel. En términos de Bonatti sería un reportaje sin ayudas innecesarias, la experiencia directa de contar sin otro apoyo que los recursos y habilidades propias, sin tecnología innecesaria. Me intento animar pero en el estomago se me remueve un cierto sentimiento de estupidez por el error cometido. Vuelvo a observar a las personas que llegan buscando diferencias con el acto social del día anterior, tienen barba de varios días; hay quienes han traído su libros o revistas reliquias, identifico una primera edición francesa de "A mes montagnes" que ya ha sido autografiada por Bonatti. La tratan con la misma sensación de fragilidad única que yo misma dos días antes con la edición suiza de 1955 de Berge der Welt, que encontré en un anticuario de Zermatt el pasado verano, donde comenzó a desmontarse la mentira contra Bonatti gracias a las fotografías donde se demuestra que Compagnoni y Lacedelli llegaron a la cima del K2 con oxigeno. Hay menos mujeres, menos joyas, menos trajes chaqueta que ayer.
Esta mañana he leído que Juan Oiarzabal partía al Himalaya para subir su vigésimo segundo ochomil al Makalu, la quinta montaña más alta de la Tierra, tras haber perdido todos los dedos de los pies por congelaciones en el K2. También Edurne Pasabán está de camino al Dhaulagiri, su décimo ochomil e intentando ser la primera mujer que consiga los catorce ochomiles del planeta. Bonatti no ha subido ningún ochomil y es un mito indiscutible, así su ascensión en el Karakorum al Gasherbrum IV, la decimo séptima montaña en altitud del planeta en 1958, con su compañero Carlo Mauri, por la arista noreste aún nadie ha sido capaz de repetirla. En uno de sus libros Bonatti afirma que "las grandes montañas tienen el valor del hombre que se mide con ellas, si no, permanecen como estériles montones de piedras".
Tras una presentación de fotografías de la vida de Bonatti como escalador (G4, Cervino, Dru, Mont Blanc) y como reportero en busca de lo primitivo y "de lo intacto" enmuchos lugares remotos (Bolivia, Siberia, Congo, Indonesia, Nilo, Amazonas, Caribe, Etiopia, Kenia, Nueva Guinea) de la revista italiana Epoca comienza una especie de rueda de prensa laica de montañeros con Bonatti que algunos momento alcanza una enorme emotividad, y en otros incluso divertidos cuando alguien que reconoce no haber subido nunca ninguna montaña hace una pregunta que levanta las risas en la sala.
P: -¿Qué es lo que ha hecho usted desde que dejó el alpinismo? ¿Viajar durante 40 años?
R: - Sí, mi espíritu de la aventura, por suerte, me ha llevado y sostenido para viajar por todo el mundo durante todo este tiempo.
P: - ¿Cómo se ha podido financiar todos estos viajes?
R: - Si hubiese dependido de mi dinero no podría haberme alejado muchos kilómetros. Gracias al editor Arnoldo Mondadori, el editor más grande de Italia, puede realizar todos esos viajes para la revista Epoca que se vendieron en todo el mundo. Les aseguro que Mondadori no perdió dinero con mis viajes.
P: - Se afirma que en la escalada invernal en solitario del Cervino llevaba en la mochila un oso de peluche.
R: - Sí, es cierto. Me lo regaló el hijo de un amigo. Desde el segundo día de ascensión no está confirmado que yo no hablase con el oso de peluche. (risas)
P: - ¿Por qué dejo el alpinismo para viajar?
R: - Es como si a un caballo le quitan las orejeras, se amplió mi perspectiva del mundo en 360 grados, decidí ampliar mi visión, dejar lo vertical y ampliar mi visión al mundo entero.
P: - ¿Ha tenido miedo?
R: - Si contase las veces que he tenido miedo necesitaría cinco días. El miedo hay que combatirlo con la inteligencia, con la sabiduría. No es humano no tener miedo. Yo soy muy humano y he tenido miedo muchas veces. La valentía es superar ese miedo sin ser un necio.
P: - Todo el mundo tiene su montaña, ¿cuál es la suya?
R: - No puedo elegir una, me es imposible. Cada uno es la propia montaña a escalar. La montaña es un símbolo. Amo todas las montañas como amo todo lo que he hecho en mi vida. Es bueno tener un imposible que superar porque enseña un camino de aprendizaje y superación de uno mismo.
P: - Usted vivió una época romántica del alpinismo, ha sido testigo de un tiempo ya perdido ¿qué opinión le merecen las actuales expediciones comerciales al Himalaya?
R: - La ventaja de ser viejo es haber podido vivir aquella época, de haber visto todo aquello casi intacto, un mundo intacto. Hoy se ha creado una fractura irreparable. Mientras nosotros teníamos reglas no escritas, reglas éticas para combatir con el límite, creo que la escalada actual no tiene ningún sentido ya que sólo prima el aspecto físico, el atlético, es una escalada sin alma. El progreso y la evolución ha restado el alma.
P: - ¿Volvió a tener contacto con Mhadi (su acompañante paquistaní en el vivac a 8.100 metros en el K2 en 1954)?
R: - No, no lo tuve después. El K2 es una historia tristísima y demasiado larga de contar.
Alguien en el público que no conoce la historia a la que se refiere Bonatti pide que se cuente. Todos, menos dos o tres personas allí, la conocemos a la perfección y sabemos los 54 años que le ha costado a Bonatti que se conozca la verdad. El moderador hace un brevísimo resumen, mientras Bonatti se siente incómodo, se emociona, niega con la cabeza y los brazos suavemente rechazando un fantasma que vuelve a acercarse. La persona del público le pide más información y Bonatti, ni nadie más quiere insistir en esa herida que probablemente no se cierre nunca. Toma la iniciativa con una respuesta que intenta acabar con al pregunta:
R: - El K2 y lo que allí sucedió ha servido para demostrar que la verdad y la constancia siempre triunfan.
P: - ¿Tiene en el recuerdo alguna escalada preferida?
R: - Todas las escaladas son importantes. Todas son muy importantes, incluso las aparentemente más simples.
P: - ¿Puede ofrecernos algún consejo a los que nos gusta la escalada?
R: - Ante todo saber qué es lo que quieres y luego avanzar a toda velocidad a por ese objetivo. Debes responderte con sinceridad, con honestidad, pero la verdad es que no puedo dar consejos. El alpinismo tradicional está muerto. Te diría que la sinceridad y la honestidad son las mejores reglas para la vida. El alpinismo, puede decirse, ha caído en lo patético.
P: - Cuando se desmoronó el pilar del Dru por donde transcurría la vía con su nombre ¿sintió tristeza?
R: - He de reconocer que un poco sí, cierta tristeza, sí. Era como mi criatura. Pero la ley de la gravedad afirma que todo lo que está arriba acaba por caer. (risas)
P: - ¿Cree que se puede recuperar un espíritu originario en el alpinismo?
R: - No es verdad que piense que el alpinismo está completamente muerto, he exagerado. Solo está muerto al 80% digamos, aún quedan posibilidades para lo imposible si se afrontan con honestidad.
P: - ¿Qué renuncias deberían hacer hoy los alpinistas?
Es muy difícil contestar esa pregunta, no tengo esa sensibilidad para dar una respuesta cierta. Hoy sé que no hay magia, el componente individual de hacer bien la escalda se ha perdido en las ayudas técnicas. Se trata de mantener el compromiso personal y la autenticidad.
P: - ¿Qué opinión tiene sobre los problemas medio ambientales? ¿El calentamiento global?
R: - Es el mayor riesgo para el ser humano, el hombre debe aprender a vivir de otra forma o será el final. Es el momento de rendir cuentas, ser conscientes del peligro, hay que salvar la tierra para salvar al ser humano.
P: - ¿Qué opina del espectáculo del cambo base del Everest?
R: - Mejor no hablar. Solo la estación científica que está allí, sólo la persecución del conocimiento científico es el único atenuante.
P: - ¿Es usted creyente? ¿Cómo han influido sus experiencias en el mundo en sus creencias?
R: - Soy un creyente con muchas dudas.
P: - ¿Cree usted que aportó algún beneficio a todas esas tribus a las que expuso a la publicidad con sus reportajes?
R: - Siempre me aproximé a ellos con el máximo respeto. Nosotros hemos perdido un equilibrio que ellos sí tenían. Su aparente primitivismo ha sido siempre una forma de civilización que nosotros hemos perdido. Siempre he respetado sus reglas y nunca fui a enseñarles nada sino a aprender.
P: - ¿Cómo bajo hasta el lago de lava del volcán que nos ha enseñado?
R: - Es cierto que no tenía equipamiento apenas. Lo que me movió a bajar hasta allí fue el deseo de mirar con los ojos de un hombre primitivo como podía ser el mundo hace miles de año. La experiencia de la montaña ayuda mucho, siempre. Hay que tener en cuenta la dirección el viento y las nubes y eso es lo que hice en el cráter del volcán no ponerme en la dirección de los gases y del viento.
P: - Todos tenemos referentes, usted es uno de ellos para muchos de los que estamos aquí ¿cuáles han sido los suyos?
R: - Yo he leído mucho y lo que he dado la lectura han sido muchos valores que encontré escrito en los libros con los que me he identificado siempre. Alpinisticamente el referente son todos los escaladores del siglo XIX, como Whymper y otros. Como viajeros Jack Londo y herman Melville.
P: - ¿Qué le ilusiona ahora?
R: - Sigo buscando, me divierte buscar y cuando lo encuentro me divierto.
El moderador avisa que la charla con Bonatti ha terminado. Deja hacer una pregunta y quién la va a hacer reconoce no haber subido una montaña en toda su vida. No se sabe muy bien que pregunta. Bonatti es amable y le recomienda que viva esa experiencia lo antes posible. Se da por terminado el encuentro y hay un aplauso prolongado que no termina, entusiasta, sincero y agradecido. Bonatti parece querer detenerlo con las palmas de sus manos pidiendo que termine, pero nadie le hace caso. Finalmente, lo logra, traga saliva y pronuncia unas últimas palabras: "Estoy muy agradecido por haberme sentido escuchado con el corazón y no con los oídos. Lo sé. Muchas gracias"