Entramos en modo vacaciones, os deseamos a tod@s lo mejor. Volvemos el 1 de septiembre (o antes)
2003-20010 © left Blog personal e independiente
Llevo cierto tiempo reflexionando sobre la publicidad en televisión. Incluso hice una sesuda investigación sobre el consumo diferencial de medios en España basada en una ingente cantidad de datos del EGM.
Hay mucho escrito y mucho dicho, e incluso, bastante comprendido aunque se parece actuar -medios y anunciantes- en la dirección opuesta a lo que se sabe o comprende o parece comprender y saber... eso que se suele decir en lenguaje coloquial -quizás, sólo quizás- huyendo hacia adelante. Se sigue pensando en sociedad de masas y audiencia como masas en lugar de aceptar que las audiencias son colectivos de intereses fragmentados que se reorganizan constantemente en función de los mismos.
Como sinceramente no creo poder subir el nivel del debate me permito aportar como reflexión este diálogo sobre la televisión y la gente de la televisión. Por si bajando el nivel de debate se entiende mejor o se alcanzan otras cimas de comprensión intelectual (otro día haré un post sobre la prensa escrita -la canalla y la que no lo es todavía). Sin demagogia ni acritud este diálogo es lo más brillante que he leído en los últimos años sobre la televisión.
Diane: Sweetheart, last night, when you said "They're here.'...
Carol Anne: Can I take my goldfish to school?
Diane: Sweetheart, do you remember last night when you woke up, and you said "They're here.'?
Carol Anne: Uh huh
Diane: Well, who did you mean?
Carol Anne: The TV People.
Robbie: She's stoned.
Dana: Oh yeah? What do you know about it?
Robbie: More than you. Ask Dad.
La frustración offline precede a la repudiación online es una de las principales conclusiones generales que hemos extraído de las investigaciones de reputación online realizadas para empresas durante el último año.
El largo título de este breve post (La frustración de un usuario precede a la -creación de una reputación online que puede acabar en una plena- repudiación online) es una de las principales conclusiones -aunque evidentemente de las más generales- que hemos extraído a partir de los sucesivos estudios e investigaciones de reputación online que hemos realizado para diferentes marcas y empresas durante el último años. Sólo muy ocasionalmente se dan casos de personas que opinan online cogenerando un clima de opinión y, como consecuencia, una reputación online alrededor de experiencias vividas de forma negativa en el entorno online. Lo más común es que son las experiencias offline las que se llevan al canal online para presentarlas y compartirlas con el resto de la comunidad internauta en muchos casos de una forma crítica y educada que suelen presentarse como una fuente potencial de mejoras para marcas y empresas(apenas el 5%-10% de las opiniones son claramente detractoras sin posibilidad de convertir en oportundiad de mejora).
Esta es una de las razones por las que la investigación de la reputación online que realizamos es una fuente muy potente de INSIGTHS -esa gran buzzword que reestalla regularmente- para identificar fuentes de mejora en todas las áreas de la cadena de valor de la empresa.
La gran ventaja de la investigación de la reputación online es que los sujetos investigados no están sujetos nunca a situaciones de campo ni laboratorio. Se trata de una investigación puramente naturalista, los investigadores no alteramos el comportamiento ni la respuesta del sujeto investigado al opinar y comunicarse en Internet, en cualquier canal de la web 2.0. Nos limitamos a organizar, parametrizar e interpretar el aparente desorden que hay en Internet para convertirlo en información y conocimiento de consumidores para la toma de decisiones –correctas- de negocio, marketing y comunicación.
Este viaje de los consumidores (todos lo somos) al mundo online para conversar, hablar o lamentarse de la relación de una personas con una empresa o marca ha tenido el estallido de uso por parte de los consumidores -y que está obligando a las empresas con mayor inteligencia de negocio a replantear sus estrategias de comprensión y comunicación- en la facilidad de acceso, la rapidez de publicación, la potencial cobertura que puede alcanzar y, sin duda, por la clara conciencia de que esa opinión permanece en el tiempo online capaz de influir y prevenir al resto de personas que puedan tener alguna de forma relación con marcas y empresas o, incluso, personas.
Es cierto, que esas opiniones en algún caso puede ser malintencionadas o incluso falsas, pero ese es tema para otro post. Es cierto que puede haber empresas que creen que pueden hacerse pasar por falsos clientes satisfechos; y que no lo van a conseguir casi nunca y que se volverá contra ellas, pero -insisto- ese es tema para otro post.
En la tumba de James Douglas Morrison (aka Jim Morrison) en el cementerio público parisino de Père-Lachais además de que haya desaparecido la lápida sucesiva y reiteradamente desde 1971, a causa de la pasión y coleccionismo necrófilo de sus fans -y de que sea la única vigilada por un guardia de las miles de tumbas del cementerio- destaca junto al nombre y años de nacimiento y muerte, la inesperada inscripción en griego KATA TON DAIMONA EAYTOY.
La tumba está en un área de sepulturas baratas. El ataúd y toda la ceremonia de enterramiento supusieron para la novia de Morrison, Pam Courson, 878 francos antiguos lo que son unos 100 euros en la actualidad. La curiosidad me ha llevado a buscar la traducción del griego, lengua que me avergüenza no haber estudiado apenas nada. El significado de Demon es casi ilimitado según W. Jaeger en su Paideia. El ser con buen demon es el aquel dotado de bienes y felicidad; pero el demon también aparece en la cita de Heráclito “el carácter es el demon del hombre” y en este caso el demon es el destino interno, implícito de la persona basado o determinado por su carácter; el demon no vive fuera de la persona sino que es el vínculo entre lo divino y la acción de la persona individual como agente de su destino… algo mucho más profundo que eso que hoy llamamos personalidad.
The Doors - The End
Marta, Malena, Dani, Rakel, Verónica, Aníbal, Maritrini, Millán y Mertxe muchas gracias por vuestros rápidos comentarios. A decir verdad, estaba seguro de estar escribiendo el post menos interesante de mi biografía bloguera al tratarse de una experiencia, acaso, demasiado personal y no necesariamente exportable. Me alegro, por esta vez, de haberme equivocado tanto.
Aquí y en Twitter ha habido una reacción muy interesante, ya que entendiendo que cada uno pueda hacer una lectura particular, al haber sido capaz de generar empatía y reconocimiento en la forma en la que hoy por somos capaces de conocer y aprender. Incluso aunque mi intención era la de proponer un borrador de una forma o teoría del conocimiento vuestra creatividad la ha llevado en algún caso, y acertado, a plantear una crítica a la figura del experto viendo un intento de reposicionamiento del mito del experto como una forma ya desfasada de adquisición del conocimiento. Como escribe Aníbal, y le doy la razón el Conocimiento se conforma a partir del deseo y ansiedad de aprender junto con la interacción, insoslayable, con otras personas que pulen las aristas de nuestras conclusiones.
Da que pensar, si de fondo, ese sentimiento de identificación de cómo conocemos, de cómo aprehendemos la creciente complejidad de nuestro mundo no significará, no será la expresión más evidente de la creciente disonancia entre los intereses y formas de adquisición de conocimiento de los individuos y, acaso, las ilógicas e incluso irracionales exigencias de formas de producción propias de las organizaciones empresariales basadas en principios de productividad ciega, jerarquía acrítica y autoridad vertical.
Internet está provocando un proceso de desintermediación extraordinario en los mercados. Mercados en los que la opacidad es preservadora de los márgenes, y unos márgenes de beneficios que la transparencia reduce y exige mayor justificación. Llevado al plano intelectual la forma en que adquirimos el conocimiento, la forma en que aprendemos y la forma en que lo compartimos en Internet y las redes sociales poco tiene que ver con el escaso nivel intelectual que se exige e impone en la mayoría de los trabajos; y que acaba reduciendo la participación del conocimiento en la toma de decisiones, cada vez más viciadas por criterios estrictamente financieros.
A veces, me gusta mirar bibliotecas porque creo ser capaz de hacerme una idea de las personas que no conozco en función de la biblioteca que tiene. El otro día mirando, algo absorto, los libros de mi biblioteca me acabó por sorprender la cantidad de temáticas de libros que he ido acumulando con el tiempo. Mi autoanálisis me resultó preocupante.